Yuki y Nina

“¿Ustedes entendieron toda la película? Porque tiene algunas incoherencias”, pregunta/comenta la señora sentada en la butaca de al lado apenas finaliza la proyección de Yuki y Nina. La observación evoca aquellas otras que Antoine de Saint-Exupéry transcribió en la introducción de El principito, cuando señalaba las dificultades o limitaciones de los adultos a la hora de comprender la mirada de los niños.

Quienes recuerden Una pareja perfecta reconocerán la mano de Nobuhiro Suwa en el largometraje que se estrenó el jueves pasado, y que co-dirigió con el también actor Hippolyte Girardot. Si años atrás el realizador japonés nos sumergió en la intimidad del matrimonio encarnado por Bruno Todeschini y Valeria Bruni Tedeschi (hermana de Carla), en esta ocasión consigue ponernos en la piel de dos amigas de diez años de edad, que deben separarse por razones ajenas a su voluntad.

Las incoherencias que la espectadora de más arriba encuentra en el film constituyen el abordaje poético de los recursos que las protagonistas implementan para digerir la mudanza definitiva de una de ellas a Japón. La decisión de que un bosque sea el espacio propicio para concebir y aceptar un traslado inexorable confirma la elección del punto de vista de los realizadores: el mismo fantaseoso de las chicas.

Noë Sampy y Arielle Moutel no hacen de; son Yuki y Nina. En contraste con El encanto del erizo, el guión de Suwa y Girardot se cuida de convertir a sus protagonistas en adultos en miniatura. Este acierto es quizás el más notable dado que casi todo el peso de la película recae sobre las jóvenes actrices.

Otro aspecto interesante del film es el cuidado de la cuestión discursiva, no sólo porque respeta y refleja la condición bilingüe de Yuki, sino porque el idioma se transforma en expresión de rebeldía (cuando la niña de madre nipona y criada en París elige contestarle a su progenitora en francés, aún cuando ya están instaladas en Japón).

Saint-Exupéry le dedicó su célebre libro al mejor amigo que tenía en el mundo, para enseguida especificar: “al niño que esta persona grande fue en otro tiempo”. En esa primera página, el aviador francés también escribió que “todas las personas grandes han sido niños antes pero pocas lo recuerdan”. Quizás por eso sólo los espectadores que formamos parte de esta excepción disfrutamos de Yuki y Nina, sin reprocharle incoherencias.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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