Caso Ledesma. O cuando el asesinato de un periodista causa indiferencia corporativa

El crimen del periodista Adams Ledesma, director de Mundo Villa, sigue causando indiferencia entre los responsables de los grandes diarios argentinos que ni siquiera se hacen eco del repudio internacional. Por otra parte, y a excepción del Foro del Periodismo Argentino (Fopea), a nuestras organizaciones de prensa tampoco parece interesarles el asesinato del colega boliviano.

En contraste con este silencio, la organización Periodismo Social publicó el informe La invisibilidad de los medios de las comunidades migrantes. La nota incluye declaraciones de Gabriel Levinas de Fopea (para quien «es imposible separar este asesinato de quién era él en el barrio: él muere por ser periodista») y una entrevista a Guillermo Mamani, creador del Periódico Renacer, dirigido a la comunidad boliviana radicada en Buenos Aires.

Para el mencionado informe, Mamani compara el impacto social que sigue generando el asesinato del reportero gráfico José Luis Cabezas, sobre todo en estos días cuando ya no hay presos por el delito*. «Pero ante el homicidio de Adams no hay conmoción. Parece que no se tratara del crimen de un periodista. Eso sería reconocer al otro, que era villero y boliviano».

En la última edición de Renacer, la nota de tapa sostiene que este caso «es un barómetro para medir a los medios que marcan agenda en este país y su escala de valores (…). No hubo siquiera una actitud corporativa habitual de ataque a la prensa* que casi a diario publica alguno de los grandes medios”.

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Links asignados por la autora de este post, que además editó levemente el texto original de DsD.

El texto que Diario sobre Diarios difundió ayer actualiza su cobertura especial sobre el caso Ledesma. Indirectamente, también se relaciona con el escaso interés que los multimedios le prestan a la moda y/o divertimento de cazar bolivianos (en cambio, es tema digno de diaruchos como El Argentino).

También tiene que ver con la ignorancia generalizada de los medios sobre Bolivia y los bolivianos, con el protagonismo que La Nación sí les adjudica a los extranjeros cuando -horror de horrores- proliferan en villas y universidades, y con la falsa creencia (certificada por un ex Primer Mandatario) de que los argentinos «amamos a todas las razas y las defendemos».

Además de dirigir un medio comunitario, Ledesma era dirigente social de la Villa 31. Ignorar su asesinato es otra forma de despreciar las dimensiones militante y sindical del ejercicio periodístico.

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