Atentado a la realeza en la tierra de Sarmiento

Por Jorge Gómez
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En la provincia de San Juan todos los años se designa a la Reina del Sol. La elegida debe representar a su comunidad, participar en eventos varios, sacarse fotos con productos regionales, honrar su condición de modelo para otras monarcas coterráneas: de la manzana, de la vendimia, del mar.

Encargada de promocionar el próximo concurso, la actual Reina del Sol (que los medios sanjuaninos llaman Macarena I) ingresó a la Facultad de Filosofía de la UNSJ para recorrer claustros y convocar alumnas. La acompañaron funcionarios del gobierno provincial del área de Turismo, entre ellos un señor Fernando Oro que luce el cargo de Coordinador de Eventos de la Fiesta del Sol.

Según el Diario de Cuyo, los simpáticos integrantes de la comitiva se toparon con la profesora Estela Saint André en una clase de literatura hispano-americana. La docente les permitió pasar pero no se privó de opinar. 

De hecho, cuestionó la exigencia de una altura superior a 1,68 (apta para una mujer europea pero absurda para una coprovinciana); deploró que las aspirantes debieran ser solteras; explicó que ella enseñaba valores contrarios a la frivolidad de los concursos de belleza, y terminó interrogando a todas sus estudiantes para demostrar que allí no había siquiera una sola sanjuanina soltera que cumpliera con el estándar de estatura.

Desprevenidos, Macarena I y el señor Coordinador de Eventos intentaron hablar de la imagen de la provincia, del respeto por estas elecciones tradicionales, del apoyo que empresas y figuras importantes (Susana Giménez, Mirtha Legrand) les brindan a las «reinas». Pero la implacable académica se burló de las divas televisivas («falta que te apoye Tinelli«, ironizó), señaló los cinco minutos transcurridos desde su autorización para interrumpir la clase, y acompañó a las visitas hasta la puerta.

Medios de comunicación, funcionarios gubernamentales y simples ciudadanos deploraron la mala disposición de la docente, lamentaron su mala educación y la trataron de resentida, desubicada, fea, vieja. Los comments de este blog (cuya foto ilustra el presente post) y este contrataque de la realeza* ofrecen una muestra representativa de la reacción de la opinión pública sanjuanina.

En cambio, desde Espectadores festejamos alborozados la independencia de la profesora Saint André. Porque mantuvo su cátedra como un espacio libre de frivolidad y fomentó el espíritu crítico de sus alumnos. Porque aprovechó la ocasión para señalar los valores éticos detrás de todas las cosas. Porque los agravios no la amedrentaron.

Porque, con suerte, hasta Macarena I y el coordinador Oro abandonaron las instalaciones de la universidad pensando (en) algo.

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* Resulta interesante el enfrentamiento entre banalidad y educación. En este contrataque, Macarena I cuenta que la «Universidad Católica» les negó la entrada, y comenta que prefiere esa actitud a la de cuestionarla después de dejarla entrar. Al final de la nota, termina diciendo (no podía faltar) que le parece que Saint André «no es sanjuanina»…  Claro, por eso la docente se habría permitido atacar símbolos de la pequeña patria sarmientina.