El Grupo Clarín en el ring

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Atención. El presente post es continuación de este otro.
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En estos días en que díficilmente podemos analizar todos los artículos que los diarios principales les dedican a Fibertel y Papel Prensa, el trabajo de Diario sobre Diarios permite una aproximación a la diversidad de enfoques, interpretaciones y posiciones tomadas. Es una pena que los responsables de este sitio no le asignen URLs únicas y fijas a cada informe elaborado para linkearlos y repasarlos cuando pierden visibilidad online.

Entre el contenido publicado, destacamos el siguiente comentario que apareció el martes pasado, 24 de agosto:

Los lectores de Clarín y La Nación que siguen a los columnistas políticos de ambos diarios tienen hoy más interrogantes que información periodística. En un raro ejercicio de “periodismo de adivinación”, Eduardo van der Kooy y Carlos Pagni les trasladaron diversos interrogantes que –se desconoce por qué- no quisieron responder.

En Clarín, Van der Kooy inició el domingo su columna con este párrafo: “Un importante empresario de un medio de comunicación –que no es Clarín– fue amenazado por un emisario kirchnerista con la divulgación de fotografías, en suposición inconvenientes, de su vida privada”. En otro párrafo, agregó otro misterio: “A otro grupo de comunicación del interior le fue retirada días atrás la licencia de una tradicional emisora de radio. Sucedió después de constantes discusiones sobre la línea editorial de aquella empresa, cautamente crítica de los Kirchner”.

En tanto, Pagni publicó ayer en La Nación un pequeño párrafo con más interrogantes que respuestas. Habló del enojo del oficialismo con algunos empresarios y aseguró: “Esta inquina tocó un pico cuando se publicó la foto de la reunión de AEA y la UIA, dos semanas atrás. A los integrantes de ese retrato comenzaron a pasarles cosas raras. A un autopartista le cortaron el financiamiento. Al dueño de un laboratorio le iniciaron una inspección de la AFIP. En un banco comenzaron a multiplicarse de manera sospechosa las salideras”.

¿Y si ponen los nombres?

Tal vez Van der Kooy y Pagni no ponen nombres para proteger a sus fuentes y/o porque ellos mismos temen represalias (del Gobierno). De ser así, son menos osados que sus ¿colegas? Alejandro Rozitchner y Silvina Walger: el primero retrató a la Presidente como a una yegua; la segunda está promocionando la «escándalosa biografía» que escribió sobre CFK.

Entre la excesiva cautela de unos y la provocación estridente de otros, encontramos portadas, notas de opinión, editoriales de Clarín, La Nación, Perfil, Ámbito Financiero y El Cronista (sin mencionar los medios radiales, televisivos y online) que cuestionan, denuncian, desautorizan, ridiculizan, demonizan al Poder Ejecutivo Nacional.

Las acusaciones de persecución y censura legitiman el discurso de la resistencia. En la competencia de box que imaginamos ayer, uno de los rivales se presenta como víctima combativa: equiparar la administración actual a la dictadura de 1976 es el gran golpe de efecto que erige a este titán en héroe de la democracia y de la libertad de prensa/empresa. 

La defensa de Fibertel se hace en nombre de 5 millones de clientes/usuarios afectados por la Resolución N°100/10 de la SeCom. La de Papel Prensa, en nombre de los 40 millones de habitantes con derecho a información independiente, objetiva y plural.

De este lado del cuadrilátero, ningún contenido menciona la historia del NAP-Unificado (gracias Horacio Portela). Tampoco encontramos alguna nota seria sobre el negocio de papel prensa en países con más tradición democrática que el nuestro* (sorprende la ausencia de esta referencia en medios propensos a compararnos con un afuera a veces ejemplar).

Los antiK que reconozcan la pertenencia de Página/12 al Grupo Clarín podrán señalar la «radiografía del mercado del papel» que Raúl Dellatorre publicó ayer como prueba de que el multimedia no esconde datos. En cambio quienes suscriban a la hipótesis de «pasquín oficialista» desacreditarán el artículo por considerar que distrae de los golpes que nuestros pugilistas intercambian en nombre de un pasado difícil de desenterrar.

La copa Papel Prensa y la copa Fibertel simbolizan la libertad de expresión en una versión tradicional y moderna. La segunda refuerza la importancia de la primera, porque los 5 millones de afectados por la embestida contra el servicio de banda ancha se convierten en parte representativa de los 40 millones de afectados por una embestida más peligrosa y ultrajante (tanto que reconcilia al boxeador aquí analizado con rivales tradicionales).

Esta reducción de conceptos y realidades constituye el movimiento esencial de la coreografía de resistencia y ataque a cargo del Grupo Clarín. La estrategia no es novedosa; la constatamos hace tiempo aquíaquí

Sigue

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* Merecen un post aparte la historia y el actual funcionamiento de Les Papiers Presse en Francia. En este apartado preferimos transcribir parte del contenido publicado en el sitio institucional de la «central de provisión de papel», fundada en 1947 con el objetivo de «preservar la independencia de los periódicos franceses garantizando su provisión de papel a partir de una estructura de compras en común».

En 1987 esta sociedad cooperativa de nombre «Société Professionnelle des Papiers de Press» (SPPP) se reestructuró a partir de la creación de la Compagnie Française de Papiers de Presse (CFPP), «para responder a las nuevas exigencia del mercado». Juntas, estas entidades conformaron -siguen haciéndolo- Les Papiers de Presse.

Dos datos interesantes: 1) entre los trece socios que conforman la CFPP, figuran publicaciones tan disímiles como Le Monde, Libération, Sud Ouest y el deportivo L’Equipe; 2) la SPPP está compuesta por 323 «cooperadores» nucleados en dos coperativas, la Coopérative Nationale d’Approvisionnement des Quotidiens (CNAQ) y la Coopérative d’Approvisionnement de la Presse Magazine Hebdomadaire et Périodique (CAPMHP).