Pájaros volando

Aunque más entretenida que Soy tu aventura, Pájaros volando no alcanza para que Diego Capusotto pueda lucirse en cine como en televisión. Quizás al cómico fogueado en Cha Cha Cha y Todo por 2 pesos le sienten mejor los sketches cortos, la multiplicidad de personajes; quizás necesite un guión a cargo de Pedro Saborido. Esto no significa que la propuesta de Néstor Montalbano y Damián Dreizik carezca de ingenio y mordacidad, pero le falta síntesis y por momentos la chispa que algunos seguidores de Peter habríamos querido (re)encontrar.

Las intervenciones de Víctor Hugo Morales, Antonio Cafiero, Juan Carlos Mesa, Miguel Cantilo, Miguel Zabaleta, Claudia Puyó, el Ruso Verea; las actuaciones de Verónica Llinás, Alejandra Flechner, Lola Berthet; las miradas (sobre todo la bolchevique y la peronista) de quienes asisten a la aparición de la nave extraterrestre; el enfrentamiento entre Miguel y José puerta de por medio, el episodio final que protagoniza una gallina; la performance de rock en vivo del cierre son las perlas más destacadas de una propuesta desopilante.

El payador que hace rimas obscenas, la caca que el gato deja cuando los aliens lo abducen, la erección con la que José se despierta (y que la mujer de Miguel mira, pícara) hacen a un humor escatológico que no siempre causa gracia (ya lo dijimos en la reseña dedicada a Borat).

Entre lo mejor y lo peor, merece mención aparte Luis Luque que -da la sensación- tiene más protagonismo o más parlamento que Capusotto. Dispuesto a todo, el ex villano de telenovelas ahora encarna a un hippie limpio pero pasado de rosca. A veces la exaltación permanente le juega en contra, no sólo porque corre el riesgo de saturar sino porque el actor pierde puntos cuando se lo compara con su colega coprotagónico.

Si algo destaca a Capusotto, es su talento para hacer reír con poco histrionismo. Antes que los gritos y las grandes gesticulaciones, el cómico apuesta a los detalles mínimos para caracterizar a su personaje: por ejemplo, lo hace caminar en saltitos mientras murmura solo.

Esta diferencia con Luque vuelve a darse cuando José reaparece en medio de la ruta después de haber sido abducido por los marcianos. Las alucinaciones deslizadas y el diálogo con el gorila conforman una escena memorable.

Es probable que Pájaros volando les guste a los incondicionales del Dié del humor catódico local. Aunque tal vez no importe, cabe preguntarse qué habría sido de esta película sin la actuación de Capusotto… o con guión de Saborido.