Basta de amistad virtual

Por Jorge Gómez
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El martes pasado, Día del Amigo, mi casilla de correo electrónico recibió unos 80 mensajes de Facebook. Allí mis contactos me saludaron y se saludaron entre ellos con fervor de militantes de la virtualidad.

Pomponio Filibuster comentó la foto de Solita Maxipizza: “besotes! felisidades”. Pedrito Gurrumín dijo: “Saludos x el dia del amigo. Los kieroooooo”. Valerina La Soltera comentó su foto: “Esta soy sho preparandome pa la noche jajajjaj”.

Sólo uno de esos «contactos» me llamó por teléfono para charlar un rato y desearme un buen día.

Es razonable que la mayoría de esas personas no se haya comunicado conmigo, porque casi ninguna tiene mis datos y muchas desconocen mi nombre. Por lo tanto, para no confundir esa multiplicidad de mensajes con algo parecido a la amistad, eliminé mi cuenta de Facebook.

Las vacas virtuales no dan leche, por ejemplo, y las amistades virtuales no te miran, no te toman la mano, no te convidan con un café (bebible de verdad). Tampoco te llaman el día del amigo.

Las relaciones virtuales –al fin– no me interesan.