Wikipedia redescubre al editor

Wikipedia reconoce la importancia del trabajo editorial.En septiembre de 2006, Espectadores le dedica este post a un acto de vandalismo perpetrado en una página de Wikipedia en español. La brevísima crónica del hecho genera una discusión incipiente sobre la metodología de publicación de la «enciclopedia libre» y sobre ciertas distinciones entre los sistemas abiertos y de acceso gratuito, y aquéllos cerrados y con fines comerciales.

Casi cuatro años después, los responsables de Wikipedia anuncian su intención de implementar una nueva (e intermedia) función editorial. Por ahora a prueba (en artículos específicos y redactados en inglés), la aplicación Cambios pendientes sirve para mantener oculta la información que alguien agregó o modificó en determinado texto mientras un editor de confianza certifica su validez. Sólo si es aprobada, la definición retocada podrá verse online.

Según Clarín, este ajuste al antes bautizado «control editorial de los contenidos» apunta a dos objetivos. El primero: evitar incidentes «con personalidades todavía vivas», como cuando en la página de Edward M. Kennedy alguien introdujo el dato de que el político estaba muerto. El segundo: detener el éxodo de voluntarios suscriptos al proyecto (en el primer trimestre de 2009, 49.000 editores habrían abandonado Wikipedia en inglés frente a una pérdida neta de apenas 4.900 durante el mismo período de 2008).

Ante la noticia, caemos nuevamente en la tentación de cuestionar los conceptos de libertad, objetividad, independencia en discursos sobre información, edición, publicación. Por momentos, da la sensación de que la tecnología los utiliza como slogans irrefutables cuando, en este extremo, confunden multiplicidad de plumas (sepan disculpar la licencia poética) con garantía de pluralismo abarcador o cuando, en aquel otro extremo, aspiran a un modelo de neutralidad robótica, antídoto contra todo tipo de subjetiva contaminación. 

Que Wikipedia reconozca la necesidad de una instancia editorial de chequeo o verificación puede sonar a retroceso en una comunidad que cree ciegamente en las bondades de la interactividad y el automatismo informáticos. De hecho, en sintonía con los fundamentos básicos del liberalismo económico, los hacedores de la Web 2.0 también sienten especial debilidad por el axioma de «laisser faire; laisser passer».

En cambio, algunos pensamos que las tareas de edición, administración, moderación no siempre atentan contra la libre expresión ni contra los sistemas de publicación abiertos, flexibles, plurales. Ojalá la nueva implementación wikipédica sirva no sólo para evitar incidentes y recuperar voluntarios, sino también para reivindicar el imprescindible trabajo editorial.