Simplemente no te quiere

Simplemente no te quiere se estrenó en Buenos Aires en marzo de 2009, y hoy se proyecta en la TV por cable. Algunos pensarán que la pantalla chica la favorece porque su director Ken Kwapis tiene más experiencia televisiva que cinematográfica (además, los vicios se notan menos en formato pequeño); otros preferirán señalar que esta comedia romántica supera ampliamente a su antecesora, la insoportable Licencia para casarse. Sin embargo, aunque válidos, ni uno ni otro argumento alcanzan para una reseña favorable. 

He’s just not that into you: the no-excuses truth to understanding guys se llama el libro detrás de la película. Digno de la categoría «autoayuda amorosa», el título promete constataciones amargas y conclusiones esperanzadoras (combinación redituable según las leyes del marketing editorial). En el cine, la fórmula provoca encuentros desafortunados con representantes del sexo opuesto hasta que la desventura abre paso a la revelación feliz.

El mundo real que ¿los escritores? Liz Tuccillo y Greg Behrendt describen y el director Kwapis filma, se reduce a veinte-treintañeros norteamericanos de clase media cuya dificultad principal gira en torno al ideal de compromiso estable y disfrutable (no existe alusión alguna a estos otros problemas). En este pequeño universo poblacional, los solteros no dan pie con bola a la hora de elegir candidatos, y quienes están en pareja cuestionan sus elecciones.

En suma, nadie es (del todo) feliz.

Los estereotipos abundan: desde la belleza de los actores/personajes (encabezados por Scarlett Johansson, Bradley Cooper, Jennifer Connelly, Ben Affleck, Jennifer Aniston) hasta las paradojas propuestas, a saber: chico lindo, considerado, fiel, comprometido que no quiere casarse por convicciones anti-matrimoniales; chico exitoso cuyo amor incondicional no es correspondido; chica dispuesta a conocer mil candidatos pero especialista en ahuyentar a todos; mujer segura de su esposo que tarda en descubrirlo infiel.

Quizás lo más enternecedor de este largometraje sean la cita a Alguien maravilloso (comedia romántica que en 1987 ¿consagró? a Mary Stuart Masterson y Eric Stoltz), y algunas frases en boca de la siempre simpática Drew Barrymore (sobre todo aquéllas relacionadas con las bondades de una sociedad signada por la conexión tecnológica y la desconexión humana).

Sin dudas, Simplemente no te quiere les aporta poca originalidad a los intentos literarios y cinematográficos por contener, consolar, esperanzar a la generación responsable de derribar al mismísimo Cupido. Aunque se supera a sí mismo (nada tan malo como Licencia para casarse), Ken Kwapis sigue probando que -en el mejor de los casos- lo suyo es la televisión.