Amelia

Hay mejores y peores, pero lo cierto es que rara vez las biografías cinematográficas esquivan la sombra que proyectan las personalidades retratadas. Por otra parte, cuando las biopics son made in Hollywood (sepan disculpar la irrupción del inglés), la tendencia a la sacralización/demonización impide la reivindicación de un género más cerca del estereotipo que de la expresión artística. Dadas estas consideraciones, son escasas las expectativas que despierta Amelia; quizás por eso algunos podemos digerir el film que protagoniza -y también produjo- Hilary Swank.

Los argentinos sabríamos muy poco de Amelia Earhart si no fuera por los artículos que algunos medios le dedicaron a la aviadora norteamericana, en parte para promocionar la película aquí comentada. Esto explicaría, a favor, la cuota de curiosidad que despierta un personaje apenas descubierto y, en contra, la decisión de distribuir este título directamente en DVD.  

Para contar la historia de una compatriota pionera en su profesión y casi sin querer en el mundo de la moda, Swank elige (¿encarga?) un guión inspirado en dos libros escritos por mujeres: East to the dawn de Susan Butler, y The sound of wings de Mary S. Lovell. Por si la carga femenina/feminista fuera insuficiente, contrata a otra mujer (Mira Nair) para que lo dirija.

Algunos espectadores huirán espantados de este homenaje al sexo «débil» cuando le sumen a esta suerte de «seleccionado XX» -en honor a los cromosonas y con perdón del fútbol– los reparos que la protagonista tiene con respecto al matrimonio, su necesidad de volar en un sentido metafórico y literal, su desaparición prematura en el intento por ser «la primera en…». Otros (¿otras?), en cambio, sucumbirán ante estos tres elementos dignos de una novela romántica, y ante un cuarto gancho: Richard Gere y Ewan McGregor encarnan a los dos hombres que se disputan el corazón de la piloto*.

Físicamente parecida a Earhart, Swank compone su personaje con convicción (no puede decirse lo mismo de Gere). La entrega de la actriz-productora, la reconstrucción de época (para deleite de los amantes de viejos aeroplanos), la calidad de una fotografía en general buena (salvo por uno o dos planos donde se nota la aeronave recortada) representan lo mejor de Amelia.

Por lo demás, ésta es una biografía cinematográfica más, incapaz de esquivar la sombra que proyecta la persona retratada y típico ejemplar de un cine pedagógico, tendiente al estereotipo. Se recomienda verla con todos los reparos posible; en esas condiciones defrauda poco y entretiene algo.

——————————————-

No olvidemos a Christopher Eccleston, cuyo Fred Noonan se le tira un lance.