Capitalismo, una historia de amor

Quizás porque Sicko pasó sin pena ni gloria por la cartelera local, los distribuidores porteños compraron los derechos de Capitalismo, una historia de amor para comercializarla en formato DVD. La prensa difundió la noticia con la insistencia suficiente como para que los seguidores de Michael Moore nos enteráramos del estreno restringido y pudiéramos darnos el gusto de buscar/encontrar este ¿quinto? ejercicio de denuncia contra el statu quo norteamericano.

Quienes desprecian y/o descalifican a este documentalista nacido en Flint, Michigan podrán hacer de cuenta que su trabajo más reciente jamás pisó tierra argentina. De paso, se evitarán el disgusto de descubrir la expresión “dead peasant” o “campesino muerto”, especie de figura legal que remite a la práctica, por parte de grandes corporaciones, de sacarles seguros de vida a empleados cuya muerte eventual les reditúa buenos dividendos.

[Brevemente, vale explicar que a estos trabajadores nunca se les comunica su condición de asegurados y, cuando fallecen, a sus deudos nunca se les transfiere un solo centavo del dinero que paga la compañía aseguradora y que cobra la empresa empleadora].

Gracias a la ausencia en la cartelera comercial, los espectadores anti-Moore tampoco tendrán que padecer las entrevistas realizadas a familias que hipotecaron sus casas y ahora las pierden, a víctimas de un sistema de engaños pergeñados por buitres, a operarios de fábricas quebradas y clausuradas entre gallos y medianoche, a pilotos de avión que en su tiempo libre pasean perros para ganar dinero extra porque sus sueldos apenas les alcanza para sobrevivir.

Capitalismo, una historia de amor padece de las mismas taras presentes en sus antecesoras: discurso excesivamente pedagógico (sobre todo, reiterativo para que entendamos bien) y la inclusión de algunos golpes bajos (por ejemplo, una escena de reunión familiar alrededor de una mesa para recordar a una esposa y madre fallecida/asegurada). Quienes vieron la mencionada Sicko, Fahrenheit 9/11, Bowling for Columbine, Roger & me también reconocerán el clásico tesón parsimonioso con el que Michael acosa y ridiculiza a quienes acusa (como de costumbre, aquí también Jorge Arbusto recibe los dardos de rigor) y que suele irritar a sus detractores.

“No hagas más películas”, le grita un Wall Street boy cuando Moore pide al azar y a la salida de la Bolsa de N.Y algún consejo para entender los orígenes de la crisis financiera en tierras del Tío Sam. Al final del documental, él mismo se declara cansado de “hacer esto” (entrevistar, filmar, molestar, denunciar).

Tal vez el desembarco local de Capitalismo… en formato DVD busque satisfacer un deseo compartido por quienes detestan al documentalista nacido en Flint, Michigan. Tal vez se trate de una expresión anticipada del adiós que vendrá: de ser así, la cartelera vernácula ya se despidió de Michael Moore pero -que conste- algunos espectadores argentinos, no.

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María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

7 thoughts on “Capitalismo, una historia de amor

  1. María, no logro descifrar qué te pareció, o si vos estás entre los que detestan a Michael Moore.
    Yo particularmente valoro sus trabajos, creo que sobre todo son útiles para el público estadounidense promedio, que en general necesita que le expliquen las cosas varias veces y con dibujitos.
    Dentro del mundo real y como están las cosas por ahora, no le pido a Michael Moore que sea Wim Wenders.

    saludos!

  2. Soy seguidora de Moore, Aberel. De ahí el “nosotros” presente en la introducción de este post: “La prensa difundió la noticia (…) como para que los seguidores de M.M nos enteráramos del estreno restringido y pudiéramos darnos el gusto de buscar/encontrar este ejercicio de denuncia”.

    Capitalismo… me gustó justamente por lo que denuncia y porque, seamos honestos, confirma la visión crítica que tengo de los Estados Unidos. Sin embargo, no puedo dejar de señalar lo que a mi juicio son defectos de las ponencias de Moore: sobre todo cierto abuso del discurso pedagógico (entiendo que sus películas pretenden despertar la conciencia de la adormilada opinión pública norteamericana pero a veces el recurso termina irritándome un poco).

    No pretendo que Michael se convierta en Wim, y admito la existencia de un “estilo Moore” (que en ocasiones me causa mucha gracia) pero a veces me gustaría que sus bajadas de línea fueran menos obvias.

    Dicho esto, si valorás sus trabajos, no te pierdas esta última entrega. Sin dudas, a pesar de los posibles reparos, vale la pena.

  3. Tenés razón, se me pasó el “nosotros” entre todo el texto. Como hacés mucho hincapié en los detractores, me puse en el papel de defensor de Moore.
    Fuera de ese detalle, comparto con vos las críticas a su estilo, totalmente de acuerdo en tus observaciones, pasa que Michael me cae muy simpático (a quién no?)
    Confieso que las únicas que vi completas fueron Bowling y Farenheit. Me gustó mucho más Bowling, tal vez porque la temática permitía escudriñar un poco más en la idiosincrasia de esas pequeñas ciudades del interior de USA, o no sé por qué me pareció más atractiva de ver.

  4. Te cuento, Aberel, que vi fragmentos de Roger & me y, enteras, Bowling…, Fahrenheit…, Sicko y que Bowling… también es la que más me gustó, tal vez porque me resultó un hallazgo (era la primera película que veía de Moore) y, de paso, un muy buen contrapunto de (la igualmente recomendable) Elephant de Gus Van Sant (que recrea de manera ficcional la tragedia de Columbine).

    Capitalismo… combina lo local y personal (de hecho, Moore vuelve a Flint e incluso entrevista a su propio padre, ex empleado de GM) con lo global (se permite comparar el capitalismo salvaje de USA con el capitalismo que implementaron Japón y Alemania). En este sentido se acerca más que Sicko a Bowling

  5. “…a este documentalista nacido en Flint, Michigan”…

    “…al documentalista nacido en Flint, Michigan.”

    hoy me levanté verdugo… Bahhh en realidad yo suelo cometer muchos más errores que vos y hasta me agrada tu estilo para escribir y lo colorido de tus expresiones… Pero hoy me levanté más verdugo que lo habitual y ello me genera un excelente humor negro.

    Y ya que digo negro… en Michigan hay una gran población negra e historicamente los negros en ese Estado, han vivido en barrios industriales en las afueras de esas pequeñas localidades emplazadas entre los Grandes Lagos y esclavas de la gran industria local…. Que, no se si sabías, es donde nació el documentalista M.M. …

    Un anorme beso y no te enojes por esta broma!!!!!!!!

    ¿Sabés donde se consigue el DVD y si está subtitulado?

  6. Horacio, ¿viste que, en todas sus películas, Michael Moore siempre menciona a su hometown con la expresión “Flint, Michigan”? Lo dice así, de manera casi automática.

    Bueno, yo quise replicar esa insistencia en el post. A lo mejor, la ocurrencia fue poco feliz. 😳

    Vi el DVD en varios videoclubes, incluso Blockbuster. También puede bajarse de Internet, con subtítulos incluídos (no me preguntes cómo: soy “un queso” para esos menesteres).

    Un abrazo, y gracias por tantos comments.

  7. Bueno, ahora que vi la peli puedo opinar: coincido con tu opinión en todo.
    Puntualmente pienso que hay que ver el trabajo de Michael Moore (especialmente ésta película, “Capitalismo…”) más como un discurso político que como un documental. Y con ese criterio me parece muy valioso su mensaje.
    Rescato especialmente la crítica al capitalismo como sistema y la valorización que hace del socialismo, al menos al “desdemonizarlo” en la cultura norteamericana.
    Es probable que sea una mirada ingenua, idealizando conceptos como la democracia, pero hay una clara reivindicación de valores como las empresas tomadas por sus trabajadores que forman cooperativas, barrios humildes peleando por defender sus casas ante los desalojos, levantando consignas como “poder comunitario” (al fin y al cabo la palabra “comunismo” proviene de algo así), etc, etc.
    En resumen, es un mensaje muy necesario para los propios estadounidenses, y considerando que ese país es el centro de atención de las miradas del mundo, también es positivo que afuera se pueda ver que existen yanquis con ideas diferentes a las que suelen vendernos.

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