Fuerza Bruta en 2010

El espectáculo que la gente de Fuerza Bruta brinda en la sala Villa Villa del Centro Cultural Recoleta no difiere demasiado del que la TV por cable proyectó cuatro años atrás. Por eso este post confirma las impresiones vertidas en aquella reseña de 2006, básicamente la sensación de asistir a un entretenimiento posmoderno que privilegia las formas por encima del contenido.

Es cierto que los episodios protagonizados por el corredor pueden interpretarse como alegoría del hombre actual (urbano, trajeado, apurado) que corre, sortea obstáculos, cruza y tropieza con gente, es agredido (baleado) sin saber porqué ni para qué. En cambio, menos metafóricos resultan los sketchs murgueros, las coreografías acuáticas (en una piscina de acrílico) y aéreas (en arneses contra una pared) donde lo visual y lo sonoro irrumpen con toda su energía inmediata e irreflexiva.

Fuerza Bruta propone, ante todo, un espacio catártico. La oscuridad atravesada por haces luminosos, la música entre new age y disco/techno, la movilidad de una escenografía mutante, la exhibición de cuerpos bellos, rítmicos, ágiles generan un ambiente propicio para cierta ilusión de catarsis. Cabe subrayar la palabra «ilusión» porque, en realidad, al público se le dice cuándo y cómo puede participar (o «liberarse»).

En contra de lo que algunos puedan imaginar, la propuesta de Diqui James está calculada al milímetro, incluso la sorpresa final que recrea una escena tan cara a la publicidad y al cine. Curiosamente, el mayor mérito de tanto profesionalismo y tecnicismo (cuando pensamos en el trabajo de ingeniería que supone la puesta en escena de una obra con impronta circense) es esa capacidad de sugerir ausencia de límites (en términos espaciales), estereotipos (que separan escenario y público) y convenciones (narrativas y teatrales).

La experiencia es particularmente adrenalítica para un público joven, de entre 12 y 50 años, dispuesto a formar parte de un divertimento levemente interactivo y eminentemente energizante. Agradecidos quienes lo vivimos el sábado pasado, horas después de la derrota mundialística argentina.