Sobre la derrota y la victoria

Por Jorge Gómez
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Siempre es bueno estar con los amigos. En la victoria, para festejar y abrazarse. Y en el triste tiempo de la derrota –más que antes– para mitigar la tristeza.

Nos juntamos con la gente que queremos, no con los ganadores. Y no despreciamos a los perdedores, sino a los ingratos, a los desleales, a los que estuvieron con nosotros sólo para las fiestas.

Cuando el público brasileño recibe a su selección de fútbol derrotada con indiferencia e insultos, da un mensaje sobre estas cuestiones. Y cuando 20.000 personas se juntan para darle cariño al equipo perdedor de Diego Maradona, el mensaje es otro.

Parte de nosotros elegimos ser leales y abrazar a nuestros deportistas para, entre todos, mitigar el dolor. Para que a todos nos quede claro que, como dice el cantito de cancha, “a Argentina la quiero y la vengo a alentar en las buenas, y en las malas mucho más”.

Sabemos que perdimos por mucho, que defendimos mal, que nuestro técnico no es el mejor del mundo y dice malas palabras en las conferencias de prensa. Pero –a ver si lo entienden, burócratas de la victoria– ésos son nuestros colores y nosotros formamos parte de ese equipo. Nos quedamos allí, con los perdedores, tristes y abrazados, soñando con futuras victorias.

Un comentario final. Mañana juega la selección uruguaya contra Holanda, y nosotros vamos a estar con la celeste, naturalmente. Todo el mundo sabe que probablemente los holandeses le ganarán a Uruguay, pero a nosotros (otra vez) no nos importa nada.

El paisito ha llegado hasta allí a fuerza de garra charrúa y penales, y ahora queremos que gane la final. Como dicen sus habitantes, «que no ni no«.