No bombardeen Buenos Aires (otra vez)

Los ghurkas siguen avanzando
los viejos siguen en T.V.
los jefes de los chicos
toman whisky con los ricos
mientras los obreros hacen masa
en la Plaza como aquella vez
como aquella vez».

En estos versos de «No bombardeen Buenos Aires«, Charly García les pide piedad a los ingleses en plena Guerra de Malvinas, y de paso recuerda la movilización obrera y sindical que -el 17 de octubre de 1945 y desde la siempre politizada Plaza de Mayo– exigió la liberación del entonces secretario de Trabajo Juan Perón (¿el ave fénix de nuestro rock nacional habrá querido compararla, para bien, con la jornada de protesta del 30 de marzo de 1982 o, para mal, con la manifestación de apoyo organizada cinco días después?).

La mención de aquella concentración que el peronismo/justicialismo convirtió en hito forjador de un Día de la Lealtad desencadena otro recuerdo: el de aquel 16 de junio de 1955, cuando cientos de civiles desprevenidos fueron muertos y heridos por las bombas que aviones pertenecientes a la Marina Naval Argentina arrojaron en Plaza de Mayo con la intención de derrocar al gobierno del entonces Presidente Perón.

Hoy se cumplen 55 años desde el ataque aéreo que anticipó el rol de la Armada no sólo en la llamada Revolución Libertadora sino en las gestas totalitarias que vendrían después, incluido el golpe militar de 1976. De ahí el fenómeno de herencia ideológica que vincula al Almirante Isaac Rojas con el Almirante Emilio Eduardo Massera.

De ahí la necesidad de conmemorar otro aniversario redondo que nos invita a analizar nuestro pasado (en este caso reciente) y a velar por nuestro presente (para que, parafraseando al gran Charly, no nos bombardeen… otra vez).