BAFICI 2010. La sorpresa genovesa

La bocca del lupo de Pietro Marcello es la gran sorpresa de la segunda jornada maratónica que ayer también incluyó La mujer sin piano, Go get some rosemary, Ocio y Secuestro y muerte. La película de de Rafael Filipelli, encargada de inaugurar la 12a edición del festival, fue en cambio la gran decepción.

Historia mínima en Génova
En La bocca del lupo, Pietro Marcello funde la historia de amor de Vincenzo Motta y Mary Monaco en la historia de Génova, y ambos relatos ensamblados ofrecen un retrato poético y emotivo de aquellos desconocidos que el sistema ignora, margina, estigmatiza, olvida aquí y allá. El testimonio de un ex convicto y una travesti sobre sus veinte años de relación funciona como anclaje de una crónica urbana donde las callecitas, las fábricas, los astilleros, el mar y la playa son tan protagonistas como los dos entrevistados y demás hombres y mujeres anónimos de ayer y de hoy.

Gajes de la teatralización
La película de Rafael Filipelli pretende menos contar el secuestro y asesinato de Pedro Eugenio Aramburu que aprovechar este episodio de nuestra historia contemporánea para repasar razones, valores y principios ideológicos. De ahí que los personajes sean funcionales a un discurso casi panfletario que los actores se limitan a recitar, y que subraya la falta de madurez/idoneidad de los secuestradores y la falta de autocrítica del secuestrado. Si a esto le sumamos el hecho de que la acción se desarrolla en dos o tres escenarios acotados, Secreto y muerte parece una obra de teatro filmado que confunde invitación a la reflexión con simple declamación.

Homenaje a Camus
No es casualidad que Andrés lea El primer hombre de Albert Camus. De hecho, el adjetivo «camusiano» se aplica muy bien al protagonista de Ocio y a esta adaptación que Juan Villegas y Alejandro Lingenti hicieron de la novela homónima de Fabián Casas. Un guión lacónico y a la vez sustancioso, la actuación de Nahuel Viale y la fotografía de Agustín Mendilaharzu son los tres grandes pilares de un film no apto para consumo masivo.

Absurdo a la española
Carmen Machi se luce en su interpretación de Rosa, y en el rol de llevar adelante la crónica de una noche por momentos desopilante, por momentos conmovedora. El mérito del guionista y director Javier Rebollo está en aprovechar las desventuras de esta mujer sin piano para deslizar un fresco irónico de la España de Aznar (comprometida como aliada de Estados Unidos en la guerra de Irak y convertida en refugio de europeos del Este).

Radiografía de una paternidad irresponsable
Go get some rosemary bien puede servir para ilustrar las dificultades de nuestra generación a la hora de madurar y de asumir una paternidad responsable. Los hermanos Joshua y Benny Safdie retratan al improvisado, impulsivo e indolente Lenny con un sentido del humor despiadado. Nada más alejado de la comedia ñoña con la que Hollywood aborda la problemática de los progenitores disfuncionales.