Ajami

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Especial. Cobertura BAFICI 2010
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A diferencia de otros títulos representativos del cine israelí y/o palestino, al menos de la pequeña porción que llega a Buenos Aires, Ajami evita abordar de manera directa el conflicto histórico-religioso-cultural que divide a Medio Oriente. De hecho, el cruce de historias que Scandar Copti y Yaron Shani filmaron juntos podría producirse en una favela de Río, en un recoveco napolitano, quizás en la frontera estadounidense-mexicana. Algunos espectadores lamentamos este enfoque globalizador que además se exacerba con la modalidad del archi utilizado relato coral.

Desde esta perspectiva, la película que compitió por el último Oscar a la mejor producción extranjera (recordemos de paso sus 1, 2, 3, 4 rivales) parece cumplir con la receta cuyas palabras clave serían “universalización” (que conduce a la ausencia o disipación de color local), “fragmentación” (que hace al cruce de personajes, episodios y escenarios) y “simulación” (de la realidad o del ejercicio documental a partir, por ejemplo, de determinados manejos de cámara y de la conformación de un elenco actoral no profesional).

La aplicación de esta fórmula pasteurizadora resulta curiosa, por no decir paradójica, en un largometraje ambientado en un lugar específico con una historia particular. Ajami es un barrio de Jaffa, ciudad con predominio de población árabe que Tel Aviv “absorbió” y marginó tras el establecimiento del Estado de Israel: es una pena que Copti y Shani conviertan en simple telón de fondo el vecindario donde desarrollan sus cuatro crónicas.

A Omar lo amenaza de muerte una familia mafiosa; Malek sufre por su madre enferma terminal mientras se gana el pan en un negocio de gente non sancta; Binj enfrenta su condición de palestino ennoviado con una muchacha judía; Dando pertenece a la policía y sin embargo fracasa a la hora de dar con el paradero de su hermano desaparecido. 

Éstas son las piezas principales de Ajami, rompecabezas cinematográfico cuya resolución final pretende explicar conductas y realidades marginales. Es posible que pronto las confundamos con extractos de otras películas que también globalizan, fragmentan y docudramatizan.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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