El secreto de Kells

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Cobertura especial. BAFICI 2010
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Además de fascinar por indiscutibles virtudes propias, El secreto de los Kells conquista todavía más cuando la comparamos con películas animadas de la gran industria norteamericana. Sin ir muy lejos, los espectadores que sucumbimos ante Up y festejamos el Oscar adjudicado un mes atrás terminamos retaceándole mérito al título de Pixar cuando lo comparamos con esta deliciosa coproducción franco-belga-irlandesa.

Contenido y forma se complementan a la perfección en este film inspirado en la historia del legendario Libro de Kells, manuscrito religioso que monjes celtas redactaron e ilustraron en el siglo IX. Por un lado, la fábula que protagoniza el joven Brendan retoma elementos del imaginario medieval -la sacralización de la palabra escrita y la potencia de las imágenes- para reivindicar la capacidad liberadora y reparadora de los libros (¿cómo no pensar en El nombre de la rosa de Umberto Eco?).

Por otro lado, los dibujos del equipo dirigido por Tomm Moore y Nora Twomey les rinden honores no sólo al conmovedor guión de Fabrice Ziolkowski sino a la iconografía del mencionado manuscrito. Los espectadores asistimos entonces a una (poco habitual) combinación entre la tecnología digital y una estética cuya apariencia artesanal, de trazo único e irrepetible, nos rescata de la tiranía de las animaciones seriadas.

En este punto, cabe destacar que The secret of Kells comparte productora con títulos anteriores, igual de originales y exquisitos: entre ellos, La princesa insensible y Las trillizas de Belleville.

Los interesados harán bien en darse una vuelta por el sitio oficial del film. Que no les quepa duda: la propuesta de Moore, Twomey y Ziolkowski cumple con todo lo que promete el recorrido online.