V, la remake

El refrito de la recordada V, invasión extraterrestre desembarca hoy martes a las 21 en la televisión local de la mano de Warner Channel. Desde el punto de vista narrativo (obviemos las mejoras en cuanto a efectos especiales), es probable que el estreno del primer capítulo dirigido por el canadiense Yves Simoneau desencante a los fanáticos que esperan una versión fiel a la original, y en cambio seduzca o al menos enganche a quienes creen en las bondades de la recreación.

Por supuesto, existen puntos en común entre la propuesta concebida a principios de los ’80 y esta adaptación del siglo XXI. El primero y más importante: la irrupción de alienígenas que se presentan pacíficos y con apariencia humana pero que en realidad son lagartos usurpadores con intenciones de colonización, explotación y aniquilación. El segundo, y no menos importante: la constitución de un escenario de envergadura histórica* donde vuelven a enfrentarse invasores, desertores, resistentes, colaboracionistas.

Los seguidores también reconocerán guiños que favorecen cierta ilusión de continuidad: la sucesora de la malvada «Diana» se llama «Anna» (ventajas de una casi homofonía); la heroína Erica Evans es tan rubia y aguerrida como Julie (¿Juliet?) Parrish; hay un periodista en danza (antes fue el camarógrafo Mike Donovan; ahora es el conductor Chad Decker) y también un ET comprometido con la causa humana (antes fue Willie y ahora, Ryan).  

En 26 años los tiempos televisivos se agilizaron. Por eso los espectadores novatos descubrirán hoy mismo que estos extraterrestres son reptiles con una misión innoble, que su desembarco oficial activó células dormidas e inflitradas décadas atrás, que algunos ejemplares se apartaron del proyecto invasor para combatir por la liberación de nuestra especie y por una feliz convivencia.

En cambio, habrá que esperar un poco para saber qué vinieron a buscar los visitantes, cómo se alimentan, cuál es su talón de Aquiles, y si los jóvenes Tyler y Lisa reeditarán la unión intergaláctica y esperanzadora que los bellos Kyle y Elizabeth encarnaron allá por 1985 cuando la serie llegaba a su fin.

Las dos grandes desafíos que enfrenta la nueva generación de resistentes (estadounidenses, sure) establecen no sólo las mayores diferencias entre versiones sino los elementos de contacto entre ficción y realidad. Ahora los lagartos aparecen como terroristas camuflados que cuesta detectar (ni siquiera tienen un meñique torcido como aquellos otros invasores del espacio exterior) y que habrían operado como agentes desestabilizadores en distintos estratos de la política internacional (hasta podrían ser los verdaderos responsables de los actos endilgados al terrorismo musulmán).

Por otra parte, la demagógica Anna promete a los terrícolas nada más y nada menos que «asistencia médica universal», caballito de batalla de Barack Obama que los Republicanos se empecinan en desarticular. Lo ¿gracioso? es que la heroína Erica y su compañero de aventuras, el padre Jack, desconfían especialmente de esta propuesta por miedo a la «devoción» popular y a la consecuente ceguera cívica que pueda provocar.

«Dime qué futuro temes y te diré en qué presente vives», o «dime en qué presente vives y te diré qué futuro temes». Hoy a las 21, conviene encender Warner Channel con estas (para)frases en mente y fijarse de qué manera la flamante V, invasión extraterrestre absorbe/refleja las novedades de una realidad en parte distinta a la aludida un cuarto de siglo atrás.

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* No por casualidad el episodio estreno se inicia con las siguientes preguntas en forma de subtítulos: «¿dónde estuviste cuando asesinaron a Kennedy?», «¿dónde estuviste el 11 de septiembre?», «dónde estás ahora?».