Whatever works

Salvando las distancias de rigor, Whatever works es a Woody Allen lo que Caín a José Saramago. En otras palabras, el último estreno del cineasta norteamericano* reedita de la manera más burda el clásico retrato de la intelligenzia neoyorkina, tanto que desaprovecha la calidad de un elenco irreprochable, integrado por Larry David, Evan Rachel Wood y Patricia Clarkson.

Tal vez por su sentido de la ironía, el creador de Curb your enthusiasm es el candidato más idóneo (al menos más que Kenneth Branagh, Will Ferrell y Jason Biggs) para interpretar al hombrecito neurótico que Allen encarnó durante años en películas propias y ajenas. Sin embargo, ni el TV showman ni otro en su lugar, ni siquiera Woody, pueden reparar los baches de un guión poco ingenioso e híper verborrágico (más de lo habitual).

Whatever works se reduce a una combinación de films anteriores. Por un lado, Boris Yellnikoff es divorciado, judío, misántropo, hipocondríaco, suicida, marxista, agnóstico. La característica más excepcional de esta criatura con sello WA es la prescindencia del psicoanálisis (claro que -no es lo mismo pero es igual- termina enamorándose de una psíquica).

Por otro lado, el protagonista se dirige al público del otro lado de la cámara como lo hizo el indignado Alvy Singer junto a Marshall McLuhan en Annie Hall; la joven, inocente y co-protagónica Melody se enamora de un hombre culto y mayor como Lee se enamoró de Frederick en Hannah y sus hermanas; los personajes resuelven sus vidas amorosas en un santiamén tal como sucede en Todos dicen te quiero… Y siguen las ¿felices? coincidencias. 
 
Sepan disculpar la insistencia en una observación válida para los últimos trabajos de Allen y Saramago: el problema no es la falta de originalidad, sino el hecho de que tanta repetición engendre la peor caricatura.

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* En teoría, Whatever works se estrenará el 15 de abril en la cartelera porteña.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

3 thoughts on “Whatever works

  1. Pero no puede ser, ustedes critican todo el tiempo y no dejan disfrutar nada; deberían hacer como la señora del aviso de Coca-Cola que se ve tan contenta…
    No, ahora en serio: a mí me gustó Whatever Works.. Coincido en que retoma muchos de los tópicos de las pelis anteriores de Woody Allen… y ahí está todo manos o menos dicho: si a uno le gustó las anteriores (o algunas de ellas) probablemente le guste esta; si no, no. Estarán los que digan que se repite todo el tiempo y los que admiren su continuidad… Igual hay cierto aire a Rohmer en esta, ese juego con las relaciones amorosas. En fin, con el cine también: wathever works…

  2. Hasta Whatever works, nunca me molestó que Woody Allen se repitiera. Incluso consideré sus últimas películas una buena oportunidad para reencontrarme con el director neoyorkino como si se tratara de un viejo amigo.

    Retomo un poco el último párrafo de la reseña, Velas: en esta película cuyo estreno tendrá lugar el jueves 15 no me molestó la falta de originalidad, sino cierto ejercicio de reedición que me resultó demasiado trillado y burdo.

  3. El filme Whatever works de Allen me parece una irónica, sarcástica, paródica visión, no sólo de la New York actual, sino de la humanidad planetaria.
    Hay muchas tomadas de pelo a los intelectuales, mucha crítica punzante a la vida norteamericana, mucha impugnación a una supuesta inocencia de los humanos.
    El tal personaje misántropo, Boris, en realidad es un tierno y aunque jamás lo diga, vive conmovido..sino..¿porqué los ataques de pánico?…el actor es, obvio, el propio Allen, como ya es común en Woody (En Medianoche en París, Owen es Allen joven y bello).Pero esta vez, Boris es un Allen en la vejez, reflexionando, con humor, incluso sobre su propia muerte.El filme me pareció brillante, como todo lo de Woody. Lo sigo desde los comienzos, film a film, pero continúo pensando que su master piece es Zelig. Jamás vi nada igual a Zelig, es de una originalidad apabullante.
    Yo recomiento “Que la cosa funcione”, es magnífica. No se van a arrepentir, tiene mucho humor y es divertida, en cada personaje, vemos algo de nosotros mismos.Tiene mucha elaboración filosófica sobre los garndes temas de la Post-modernidad.

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