Están todos bien

Estamos todos bien fue la traducción elegida para Stanno tutti benne, película original que Giuseppe Tornatore filmó dos décadas atrás y Están todos bien, para la hace poco estrenada remake Everybody’s fine del británico Kirk Jones. Los cinéfilos amantes de las lenguas pensarán, con razón, que la sutil diferencia conjugacional sintetiza la gran diferencia entre versiones.

Probablemente los fanáticos del cine europeo sostengan que Robert De Niro carece del enorme talento de Marcello Mastroianni. Quizás por eso, el Frank Goode que compone el actor norteamericano convence y conmueve más a quienes no conocieron al antecesor Matteo Scuro.

Una observación similar se aplica al guión adaptado. De hecho, las desventuras de un viudo que a toda costa busca reencontrarse con sus hijos adultos responde mejor a la idiosincrasia italiana de la famiglia unita que a la típica distancia prudencial de los vínculos anglosajones.

Nobleza obliga: Kirk «localiza» bien la historia que escribieron Massimo De Rita, Tonino Guerra y el propio Tornatore. Incluso explota recursos que gustan a los estadounidenses: por ejemplo, cierta estética de road movie (que, dicho sea de paso, prescinde de los sacrosantos autos y les devuelve protagonismo a micros y trenes); la escena del almuerzo «anacrónico» del protagonista con sus niños (en un sentido literal); la identificación entre cierto sentido de felicidad y la cocina del pavo de Navidad; el infaltable happy end.

Evidentemente, el cineasta británico cumple a rajatabla con las exigencias de corrección política hollywoodense. El sumun de esta concesión (¿u obediencia debida?) es el secreto que encierra Rosie/Drew Barrymore y su resolución, un plus ausente en el guión original.

Quizás porque sentimos más como los italianos que como los norteamericanos, los espectadores argentinos corremos el riesgo de encontrar un drama bastante aséptico en Everybody’s fine. Ese «están» del título en castellano sugiere la distancia entre Goode y su descendencia, y la escasa empatía que todos los personajes provocan en algunos integrantes del público local.