Larga vida al teatro de Polo Lofeudo

Si La colifata es el orgullo del Borda, el teatro que Leopoldo Lofeudo montó en el Hospital Dr. Alejandro Korn bien podría ser el orgullo de Melchor Romero. Ésta es la conclusión que sacamos quienes recién hoy descubrimos la trayectoria del hace más de un año fallecido «Polo» (así le dicen sus seres queridos) y el proyecto que el titiritero Raúl «Beppo» Andrioli se propone dedicarle.

Meses después de aquel 22 de febrero de 2009, parientes, amigos, vecinos y admiradores de este querido ciudadano platense constituyeron una suerte de comisión de homenaje permanente. Hoy Beppo toma la posta y hace un llamado a la solidaridad por la reapertura del llamado «teatro de rehabilitación», por su mínimo reacondicionamiento, por su inclusión entre las inversiones culturales que cubre el presupuesto oficial, y por la reasignación de la cuota mensual de mantenimiento.

La convocatoria consiste, por un lado, en la presentación de un petitorio ante el director del Hospital, Egidio Melía y, por otro lado, en una invitación a los habitantes de Melchor Romero para que, «desde sus capacidades, oficios e inquietudes», participen de talleres y tareas de voluntariado. Estas actividades apuntan a la recuperación del ejercicio teatral en el neuropsiquátrico, y también a la representación de El loco ataca en el Coliseo Podestá.

Este segundo objetivo es importante por partida doble. Primero porque se trata de la obra que Lofeudo estaba preparando antes de morir; segundo porque Lofeudo pisó varias veces el escenario del conocido teatro de La Plata.

«Polo quería un teatro que revelara las miserias humanas, el egoísmo, la explotación, los abusos de poder que se repitieron y repiten desde siempre», cuenta Beppo en uno de los escritos que le dedicó a su amigo y maestro. «Él quería un teatro comprometido con su gente y con su tiempo (…) Por estas simples pero profundas razones es que, entre todos los que lo conocimos, debemos reivindicar su obra y recuperar su espacio».

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PD. En 1983 Leopoldo Lofeudo encontró a su sobrino Juan Palomino, entonces enfermero de sala del Hospital Dr. Alejandro Korn. En ese momento ambos se dieron fuerza para retomar la actuación y su relación con el teatro.

Hoy el conocido actor es una de las tantas personas que firmaron el petitorio arriba mencionado. A continuación, la transcripción de su mensaje. 

Quiero hacer llegar mi adhesión a la carta. El ejercicio del área de teatro es indispensable dentro del servicio de rehabilitación del Hospital Alejandro Korn de Melchor Romero. Como ex trabajador, como ex vecino de la localidad, como actor y fundamentalmente como ciudadano, considero que el ejercicio de las artes en la vida de las personas rescatan lo mejor y lo auténtico».

Juan Palomino. Ex auxiliar de enfermería, sala Bayle, Lozano, Solanet de 1982 a 1985.