Número 9

La cartelera porteña estrena hoy la versión extendida (79 minutos) de Número 9, corto animado (de 11 minutos) que Shane Acker filmó en 2005 y que la Academia de Hollywood nominó para un Oscar en 2006. Producida por Tim Burton, esta nueva especulación sobre un mundo post-apocalíptico explota la estética dark que los fanáticos desencantados reclamaron para Alicia en el país de las maravillas. También reedita elementos de WALL.E y Terminator entre otras producciones futuristas.

Quizás lo más original de esta historia sea el abordaje literalmente espiritual. «Literalmente» porque el concepto de alma explica, por un lado, el origen del protagonista 9 y sus sufridos compañeros y, por otro lado, la misión aterradora del gran robot empecinado en eliminarlos así como sus pares cibernéticos exterminaron a toda la humanidad.

Por lo demás, el film retoma ítems archiconocidos del género al que pertenece: advierte sobre la soberbia del hombre, sobre la ingenuidad de los científicos respecto de su obra (ay, el mito de Frankestein) y del uso que le dan los gobernantes con ambiciones dictatoriales, sobre la rebelión de las máquinas (¿acaso los ludistas fueron los primeros en predecirla?), sobre la imperiosa necesidad de alguna reserva moral capaz de salvar a la raza humana.

Número 9 también le rinde homenaje a El mago de Oz, no sólo porque la banda de sonido incluye la célebre interpretación que Judy Garland hizo de «Somewhere over the rainbow» sino porque, desde el punto de vista estético, las miniaturas de Acker parecen inspiradas en el espantapájaros que Victor Fleming llevó a la pantalla grande más de medio siglo atrás.  

Siniestra por momentos, esta nueva producción burtoniana gustará a los fanáticos de los pronósticos dark, a los amantes de la animación en general, y a quienes disfrutan del desafío de reconocer las voces detrás de los personajes (en este caso, las de los famosos Elijah Wood, Jennifer Connelly, Crispin George McFly Glover, John C. Reilly y los veteranos Alan Oppenheimer, Christopher Plummer, Martin Landau). En cambio, es probable que el resto de los espectadores la considere más de lo mismo.