La cinta blanca

Si no fuera un premio made in Hollywood, el Oscar a la mejor película extranjera habría terminado en manos de Michael Haneke, y no de Juan José Campanella. Aunque resulte de tránsito/trámite lento para algunos, La cinta blanca: una historia de/para niños (ésta sería la traducción del título original) es más interesante y ambiciosa que El secreto de sus ojos (y, dicho sea de paso, que La teta asustada) porque aborda el pasado sin necesidad de confrontarlo (soslayarlo) con el presente y sin despojarlo de su dimensión sociológica o social.

Para el despiadado realizador alemán, “lo sucedido” es irreductible a una serie de acontecimientos desafortunados, a una sumatoria de acciones y decisiones dirigenciales, y/o a una cronología avasallante que somete a ciudadanos  desprevenidos e inocentes. Al contrario, el quid de la cuestión no radica en “los hechos” ni en “la política” sino en la cuestión humana (como señalaron Nicolas Klotz y François Emmanuel un par de años atrás).  

De ahí la tesis de este largometraje… La semilla del nazismo habría encontrado terreno fértil antes mismo de la Primera Guerra Mundial: al menos una década antes de que el tratado de Versailles le sirviera de excusa a Adolf Hitler para erigirse en defensor y vengador del humillado pueblo germano.

El barón y su esposa la baronesa, el pastor y sus hijos mayores, el médico y la partera de una aldea rural encarnan los síntomas más patológicos de una sociedad enferma de perversión, violencia, y falsa moral. La suerte que corre un niño con síndrome de Down -presumible víctima de sus congéneres sanos, disciplinados y arios- es una de las tantas anécdotas que ocurren en una pequeña localidad y que anticipan lo que vendrá a nivel nacional.

Desde el principio, la voz en off de quien recuerda y relata en primera persona advierte que, aunque inconcluso y con zonas oscuras, su testimonio ayudará a comprender lo que en ese entonces nadie comprendió ni previó.

Filmada en blanco y negro, La cinta blanca nos sumerge en un pasado cuya imprecisión temporal (Haneke nos permite contextualizarlo recién al final) perturba justamente porque sugiere la perennidad de un mal dispuesto a crecer en cualquier momento y lugar. En otras palabras, el engendro que gestó ese ayer en principio indefinido y remoto bien puede reproducirse hoy o mañana en otro caldo de cultivo que le resulte propicio.

Además de la fotografía de Christian Berger, cabe destacar las actuaciones impresionantes de Susanne Lothar, Burghart Klaußner, Christian Friedel, Rainer Bock y el niño Leonard Proxauf. Los amantes del cine alemán también reconocerán, en un rol secundarísimo, a la muy versátil Birgit Minichmayr.

Tesis arriesgada, guión riguroso, calidad técnica constituyen los tres grandes pilares de La cinta blanca, trabajo que excede el formulario de virtudes estipuladas y admitidas por Hollywood y que lógicamente no califica para un Oscar… ni siquiera en su versión extranjera.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

4 thoughts on “La cinta blanca

  1. Epa! no, no vi la de Audiard aun.
    La tengo ahi, pero estaba esperando una copia con subs en español dado que mi frances no es tan bueno como el tuyo!

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