The blind side

Anticipo.-
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A priori la historia de un jugador de fútbol americano interesa poco y nada al público argentino. Sin embargo, dos nominaciones al Oscar, la simpatía de Sandra Bullock y la difusión de otro mensaje a favor de la integración racial parecen motivos suficientes para que The blind side se estrene pronto en nuestro país. No alcanzan, en cambio, para impedir que se cumpla el pronóstico de indiferencia (en el mejor de los casos).

Años antes de dirigir esta producción, John Lee Hancock escribió el guión de Un mundo perfecto, melodrama que Clint Eastwood filmó en 1993. Es muy probable que el cineasta veterano haya encontrado, en la historia de un secuestrador que se hace amigo de su secuestrado (un niño), una buena fábula para seguir educándonos.

Curiosidades de la cinematografía, hoy ambos realizadores coinciden en enseñarnos a comprender las bondades de la convivencia entre negros y blancos: uno desde el fútbol americano; el otro desde el rugby sudafricano. Obligados a elegir, hasta los detractores de Clint preferimos su trabajo por encima del de su colega (¿posible heredero?).

A todas luces, Bullock descolla en un elenco integrado por Quinton Aaron, Tim McGraw, los niños Jae Head y Lily Collins entre otros. Al menos transmite la energía que habría distinguido a Leigh Anne Tuohy, mujer de carne y hueso y principal factotum de la historia real que Michael Lewis contó en su libro The blind side: evolution of the game.

Aunque reducida a tres o cuatro escenas, la actuación de Kathy Bates también se destaca entre los mohines de pobre alma desamparada que ejecuta Aaron, la carocha de esposo bonachón que repite McGraw y las ocurrentes, simpatiquísimas y adorables intervenciones del pequeño Head.

Flashbacks a una infancia de desarraigo y desprotección, clara distinción entre negros buenos y malos (ay, esas pandillas de resentidos casi delincuentes) y entre blancos buenos y malos (ay, la inconducta de jugadores e hinchas redneck y los prejuicios de señoras republicanas), tiradas emotivas («lo que yo quiero es un gran abrazo», se anima a pedir Michael hacia el final), una pizca de humor (por ejemplo, cuando Leigh/Sandra se revela mejor entrenadora que el verdadero coach), infaltable homenaje al deporte nacional…

Ésta es la síntesis de lo que el público argentino encontrará cuando ¿a partir de marzo? asista al estreno de The blind side (en principio, Un sueño posible será el título local). Que conste: ni las nominaciones al Oscar, ni la simpatía actoral, ni el mensaje pro-integración compensan el tedio de dos horas que provoca un producto made in USA no apto para exportación.