Preciosa

Los miembros del Ku Klux Klan deben andar ulcerados y/o infartados ante tanta reivindicación negra made in Hollywood. De hecho, desde tanques fallidos como 2012 hasta candidatas al Oscar como Invictus de Clint Eastwood, The blind side con Sandra Bullock y la aquí reseñada Precious, unas cuantas películas han incorporado la figura del hombre/mujer de color bueno/a y sufrido/a para convertirla en protagonista o personaje secundario fundamental. Para colmo, el último título mencionado prácticamente excluye a los blancos de la escena y reconoce la existencia de un Estado todavía capaz de asistir a ciudadanos de segunda o tercera categoría, para nada WASP.

El film de Lee Daniels es tan comprometido que 1) cuenta la historia real de una adolescente obesa, casi iletrada, víctima de violencia familiar y al borde de la exclusión social; 2) se basa en el libro de una docente y escritora que además es activista homosexual; 3) apuesta a la fuerza de voluntad individual y a la capacidad reparadora de la asistencia pública; 4) cuenta con la participación actoral de los solidarios Mariah Carey, Lenny Kravitz y la por estos lares desconocida Mo’Nique.

Estos cuatro datos se convierten en slogans que etiquetan el largometraje, y que lo reducen a un folletín pedagógico sobre la fuerza de voluntad, la capacidad de superación, la recuperación de la autoestima, la importancia del amor materno/filial, el valor de la educación. Cuesta compenetrarse y emocionarse entre tantas lecciones impartidas.

Salvando algunas distancias narrativas, Preciosa se parece a Million dollar baby y demás producciones que, de manera cruda o novelada, cuentan la vida de mujeres abusadas pero con la determinación necesaria para salir del pozo. Así como los entrenamientos de box para Maggie Fitzgerald, las clases del programa Each One Teach One es la tabla de salvación para Claireece Jones (el coach Frankie Dunn ayuda a la primera; Miss Rain a la segunda).

Otro ejemplo al azar: así como a la Celie Johnson de El color púrpura la separan de su hermana, a la heroína del film que hoy se estrena en Buenos Aires la separan de su primera hija. Y siguen las coincidencias…

Sin embargo, nobleza obliga: a diferencia de Eastwood y Spielberg, Daniels evita el golpe bajo, o al menos se cuida de explotarlo con alevosía.

Sin dudas, el aspecto más rescatable de Preciosa son las actuaciones, sobre todo las de la ignota Gabourey Sidibe y la mencionada Mo’Nique. Por su parte, Carey y el casi irreconocible Kravitz parecen cómodos en la piel de empleados anónimos pero siguen siendo ellos, aún comprometidos con sus personajes y despojados del glamour habitual

Cuando vemos esta película definida como «independiente» y ¿digna de algún Oscar?, los admiradores de los hermanos Dardenne recordamos su último trabajo: Rosetta. Entre otras cuestiones y sin proponérselo, aquel retrato de una adolescente problemática, sufrida, marginal revela cuánto le falta a Hollywood para aprender a abordar dramas sociales sin declamaciones ni sensiblería, y en cambio con lucidez, sobriedad y sensibilidad.

Claro que el film belga tiene su buen defecto: ninguno de sus personajes es negro. Por lo tanto, es incapaz de ulcerar/infartar a los miembros del KKK.