Enseñanza de vida

El título local con el que se estrenó en Buenos Aires anticipa el propósito aleccionador de An education, largometraje que promete cuestionar las taras de la educación formal pero que termina reduciéndolas a obstáculos superables en el camino correcto hacia la conquista de la virtud, la madurez y la responsabilidad. A diferencia de lo que James Gray plantea en la recomendada Los amantes, aquí la danesa Lone Scherfig convierte el deber ser/hacer en una herramienta de indiscutible fuerza reparadora y liberadora.

Al principio, la Jenny inspirada en las memorias que escribió Lynn Barber se parece al Leonard que imaginaron Ric Menello y el mencionado Gray: ambos personajes reniegan de la vida que sus padres les trazaron o «negociaron», y apuestan a una alternativa menos burguesa, más bohemia, estimulante, enriquecedora. Cerca del final los personajes asumen su destino de distinta manera: el joven norteamericano, abatido y resignado; la adolescente inglesa (dicta el guión de Nick Hornby) con intención ejemplar.

En Los amantes, la rubia Michelle Rausch representa la vida deseada (e inestable) y la morocha Sandra Cohen, la vida programada (y equilibrada). En Enseñanza de vida, el encantador David (Peter Sarsgaard) y la rectora antidiluviana (Emma Thompson) constituyen los dos polos, cuya oposición esquemática admite una tercera alternativa conciliadora.

Por lo pronto, al encarnar la faceta humana, comprensiva, solidaria de la docencia, la profesora Stubbs (Olivia Williams) revela la posibilidad de recuperación o redención que la sociedad ofrece a sus ovejas descarriadas (al menos a algunas privilegiadas). Así este personaje se convierte en la antítesis aprobada y conveniente del inasible playboy.

De esta propuesta, cabe destacar la reconstrucción de época (el film se desarrolla en los años ’60) y las actuaciones de Carey Mulligan, Alfred Molina, Cara Seymour y los mencionados Sarsgaard, Thompson y Williams. El resto es simple apología de la educación formal…. y funcional al statu quo.