Vivir al límite

El hecho de que una mujer haya filmado Vivir al límite es quizás la carnada más atractiva o sustanciosa para quienes consideramos al cine bélico como especialidad masculina. Sin demasiado ánimo de discutir la condición supuestamente apolítica del film de Kathryn Bigelow, estos espectadores preferimos concentrarnos en la versión de una cineasta (norteamericana) sobre la ocupación de (su país en) Irak.

Desde esta perspectiva, sorprende la precisión con la que la ex esposa de James Cameron (vale mencionarlo por su condición de rival en la carrera de los Oscar) recrea la cotidianeidad de soldados expertos en desactivar bombas armadas por terroristas (las elecciones narrativas de Bigelow impiden pensar en resistentes). En la crónica de los desafíos a enfrentar, la directora se revela diestra en el manejo de un suspenso que podemos disociar de la cuestión bélica (la desactivación de bombas es un clásico del entretenimiento hollywoodense) y que, también, suele explotar el cine hecho por y para hombres.

¿Estamos ante una Kathryn masculinizada, dispuesta a mostarse tan apta como cualquier colega varón, o existe algún enfoque femenino que aporta algo nuevo al retrato bélico? ¿Acaso la debilidad que el protagonista siente por el pequeño vendedor ambulante iraquí, el paréntesis dedicado a la vida civil (las escenas en el supermercado y en el seno familiar) y el diálogo que James y Sanborn mantienen sobre la paternidad alcanzan para sostener la segunda hipótesis?

Para quien suscribe, la respuesta es no… Por lo visto, los tres esfuerzos por humanizar, sensibilizar, concientizar responden más a ciertas exigencias típicas de la industria hollywoodense (léase la cláusula sobre producciones comprometidas) que a una mirada de género sobre la guerra (en este caso, algunos preferimos hablar de invasión o -insistimos- ocupación). 

Es una verdadera lástima… Sobre todo para los cinéfilos que mordimos la carnada más atractiva/sustanciosa de Vivir al límite, y apostamos al potencial crítico del género bélico en manos de una cineasta mujer.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

9 thoughts on “Vivir al límite

  1. Vaya título que le pusieron! Nada que ver… Lástima que no hablaste del final, entendible claro, pero ahí está la clave de la guerra (a mí parecer!). La cinta se sostiene, tiene historia, pero no es memorable. Saludos!

  2. María… tonces? Te gustó o no?
    Más allá de la mirada de género ausente… lo que logro entrever es que el film no es apolítico y no se hace cargo de la invasión norteamericana a Irak… pero te gustó? Se puede decir algo más además de técnicamente bien hecho o ni siquiera?

  3. Coincido con vos, Chris: la clave estaría en el final que, dicho sea de paso, retoma la introducción sobre la adicción que causan la ira y la guerra. La película es prolija y consistente pero, por las loas que llegaron hasta acá, imaginé algo más original, comprometido y conmovedor.

    Ariel, la película me resultó indiferente. No me disgustó porque está bien hecha, sobre todo porque la directora maneja muy bien el suspenso asociado a la desactivación de bombas. Pero tampoco me gustó especialmente, por dos razones principales: 1) la existencia de un velo apolítico que descarta cualquier consideración sobre la condición ocupacionista del ejército norteamericano, y que esconde cierta estigmatización de los iraquíes (capaces de colocar una bomba en las entrañas de un niño muerto y de mandar al muere a un padre de familia); 2) por el motivo anterior, me costó identificarme con estos especialistas del ejército estadounidense (si bien entiendo la problemática de deshumanización que plantea la película).

    Por último, retomo lo que digo en el post: antes de ver The hurt locker (mejor menciono el título original), creí en la posibilidad de una versión bélica diferente por el simple hecho de que Bigelow fuera mujer. La verdad es que me equivoqué fiero.

  4. Me encantó eso de “mejor menciono el título original”, bueno ustedes no son los únicos perdidos. En España le pusieron Tierra Peligrosa y en México, Zona de Miedo. Hablar de pelis, es puro entretenimiento, no pretendo llevarlo al terreno político, pero este pequeño ejemplo solo demuestra que aunque hablemos el mismo idioma y compartamos ciertos rasgos culturales, cada uno mantendrá su propia identidad.

  5. Yo no esperaba una mirada femenina sobre la guerra, quizá porque Kathryn Bigelow siempre abordó más bien ámbitos masculinos. Y la película me gustó, aunque mantengo algunas dudas, sobre todo acerca de cómo están representados los otros (en este caso los iraquíes).

    Creo que hay dos escenas que son muy interesantes, incluso al margen de las intenciones de la directora. Una es cuando el protagonista vuelve a la base estadounidense después de ir a la supuesta casa del chico: cuando intenta ingresar lo maltratan, por lo que queda ocasionalmente en el lugar del otro. La otra es cuando vuelve a Estados Unidos y va al supermercado con su esposa; el plano del tipo frente a la infinita góndola de cereales puede sugerir una conexión entre un sistema consumista y la necesidad de invadir otro país.

    Y también está el tema de la deshumanización que mencionás. En fin, creo que es una película muy interesante para pensarla.

    Saludos

  6. También pienso en esas dos escenas cuando hablo de consistencia, Andrés. Creo que la mayor virtud de Bigelow es su precisión, su capacidad de filmar para contar o sugerir algo específico. En otras palabras, la directora evita la típica verborragia o cuadrorragia (con perdón del neologismo) hollywoodense que no dice/muestra nada.

    A mi juicio, aunque no responde a una intención maniquea, la representación de los iraquíes alterna entre distintos estereotipos: terroristas, víctimas inocentes de su propio terrorismo, simples ciudadanos sospechados por portación de cara. Esta tercera etiqueta se relaciona con la segunda escena que mencionás (cuando el protagonista se convierte momentáneamente en -y es tratado como- el otro: enemigo peligroso) y con la intención de denunciar el grado de automatismo y paranoia que nubla la capacidad de (re)acción en los soldados norteamericanos.

    En este ejercicio de especulación, me parece que a Bigelow no le interesa el otro. Su propuesta parte de y apunta al “nosotros” norteamericano: de qué manera este emprendimiento aburdo “nos” compromente, afecta, perjudica, desgasta, condena.

    Al margen de cuán buenas o malas nos resulten, creo que siempre es interesante pensar las películas bélicas así como las históricas y de ciencia ficción. Más que otros géneros, éstos generan comentarios que exceden la cuestión cinematográfica, y que se relacionan con posibles interpretaciones del pasado, presente o futuro retratado.

  7. No la vi todavía*, pero me arriesgo a decir que no te equivocás al especular sobre el desinterés por el “otro” y la preocupación por el “nosotros”. La mayoría de los norteamericanos son aislacionistas; digo mayoría porque me imagino que habrá excepciones… Saludos!!
    *Es una pena: creí que había algo nuevo sobre el tema.

  8. Creo que Vivir al límite es más interesante por el debate a su alrededor (un debate que -insisto- excede la cuestión cinematográfica) que por el retrato que Bigelow hace de la “guerra con Irak”.
    Mirala cuando puedas, Cecilia. Seguro tu opinión enriquece esta página destinada a intercambiar posibles interpretaciones. 😉

  9. Como comenté en otro blog, Bigelow es como William James, no le interesan la guerra ni los iraquíes, le interesa la adrenalina. Por eso los asaltos y el surf en Punto límite, por eso los cascos en Días extraños y el aguante del submarino en K-19. The hurt locker es una muy buena película de acción y suspenso sobreinterpretada a favor y en contra, la búsqueda de Beckham es una excusa para seguir tras la adrenalina, y la escena del supermercado es sólo una manera de contar que a James lo supera la acción doméstica de comprar un cereal, y su lugar está en donde haya una bomba a punto de explotar.

¿Con ganas de opinar?

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s