La joven Victoria

La joven Victoria decepciona a quienes apostamos a la posibilidad de que Jean-Marc Vallée volviera a lucirse tanto como cuando filmó la aquí recomendada C.R.A.Z.Y (o Mis gloriosos hermanos) años atrás. Entre los ilusos, algunos nos desencantamos todavía más por haber imaginado que este retrato de una monarca novata podría competir (en un sentido enriquecedor) con la aproximación que Sofía Coppola hizo de una María Antonieta adolescente, igual de inexperimentada y a la vez dispuesta a ejercer su autoridad real.

Cuesta encontrar en The young Victoria el acercamiento contemporáneo que Emily Blunt menciona en las declaraciones transcriptas el jueves pasado. Es cierto que su personaje aparece como una feminista avant la lettre (cuando se niega a firmar la solicitud de regencia, cuando le reprocha a Alberto que haya intervenido en su nombre) pero, salvo por esta caracterización, el guión de Julian Fellowes propone una pequeña biopic (acotada a la emancipación de la reina) bastante convencional (casi-casi como esta otra).

Por otra parte, y comparaciones al margen, este largometraje se queda a mitad de camino entre los géneros romántico e histórico. Quizás el amor entre Victoria y Alberto y la iniciación política de una de las coronas más importantes de Gran Bretaña sean demasiado para una misma crónica. Está claro que ambos temas se relacionan, pero tal vez habría sido más interesante si el director canadiense y el guionista egipcio hubieran privilegiado uno de los dos.

La prueba de este despropósito radica en la irrupción de un final abrupto, mechado con placas negras cuyo contenido en blanco sintetiza la trayectoria política y matrimonial de Victoria. ¿Qué diría Oscar Wilde de una retrospectiva que ni siquiera alude al alcance moral del adjetivo «victoriano»?

A lo mejor la productora Sarah Ferguson haya supervisado el retrato ultranovelizado de su antepasado. Sí podemos estar seguros de que, gracias a su intervención, La joven Victoria se destaca por una reconstrucción de época que nos permite asomarnos a la corte inglesa del siglo XIX.

Otro punto a favor de este film son las actuaciones. La mencionada Blunt*, Rupert Friend, Paul Bettany, Miranda Richardson, Jim Broadbent son algunas de las caras más reconocibles de un elenco de calidad homogénea. 

Aún así, a pesar de sus vitudes, La joven Victoria decepciona. No sólo porque opaca el sello original y apasionado del cineasta Vallée sino porque desaprovecha la interesante aventura de retratar a la monarquía desde nuestra republicana contemporaneidad.

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* Aunque correcta en su interpretación y aunque se trate de otra reina, Blunt no puede lucirse tanto como Helen Mirren y Cate Blanchett en sus versiones televisiva y cinematográfica de la reina calva Elizabeth.