¿Sherlock y Watson, o Starsky y Hutch?

IMDb contabiliza 223 títulos de cine y televisión cuyas historias incluyen personificaciones, protagónicas o secundarias, de Sherlock Holmes. El más reciente es obra del enfant (cada vez menos) terrible Guy Ritchie, y se estrena el próximo jueves 14 en las salas porteñas que ya incluyen el trailer de rigor en los avances previos a la proyección de otros grandes productos en cartel. En ese anticipo se basa el presente post.

Jonathan Pryce en esta versión, Rupert Everett en esta otra, Michael Caine en ésta, Peter O’Toole en uno/dos films, Christopher Plummer también en una/dos producciones, Roger El Santo Moore en ésta, ¡el portugués! Joaquim de Almeida en ésta y ¡el bíblico! Charlton Heston en ésta son las estrellas que encarnaron al detective que la pluma de Arthur Conan Doyle concibió a fines del siglo diecinueve. Por razones obvias, al Dr. Watson lo interpretaron actores menos famosos (¿hasta ahora el más conocido habrá sido Ben Kingsley, partenaire del mencionado Caine?).

Dados estos antecedentes, lo primero que llama la atención del inminente estreno es la recategorización que redefinió el status de la dupla literaria. Por lo visto, así como Joel Schumacher le asignó a Chris O’Donnell la misión de reivindicar al Robin de Batman, su colega británico habría convocado a Jude Law para elevar la imagen del asistente de Holmes.

De ser así, desaparecería la relación jerárquica entre protagonista y co-protagonista. Sherlock y John dejarían de ser maestro y discípulo para convertirse en socios mayoristas del nuevo emprendimiento cinematográfico.    

La química entre Law y su co-equiper Robert Downey Jr. promete, aunque no precisamente en nombre de la tradición. De hecho, éste es el aspecto más notable de una recreación (no una mera adaptación) y que, con perdón del neologismo, se permite «norteamericanizar» un clásico de la literaura inglesa.

El trailer sugiere que Holmes y Watson perdieron la astucia, elegancia, asepsia, flema y protocolo británicos, y se convirtieron en dos tipos rudos que trabajan juntos muy a pesar suyo. Al primero Ritchie le enfundó un látigo, lo hizo medio alcohólico y bastante impulsivo/improvisado; al segundo le mejoró la pinta, le dio aplomo y lo entrenó en el uso de armas y en defensa corporal. 

Sabemos que Sherlock tiende a cierta excentricidad, que es apicultor y boxeador aficionado además de detective, que a veces consume cocaína; también sabemos que John es su amigo médico, ayudante cauto y cuasi cronista de las aventuras compartidas. La libre interpretación del ex de Madonna parece distorsionar estos y otros elementos con el riesgo de elaborar una versión extemporánea, snob y confusamente anglificada de Starsky y Hutch.