El mejor periodismo del mundo

Por Jorge Gómez
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Entre otros artículos, éste, ésteéste conforman el mea culpa que los principales diarios deslizaron en sus coberturas de ayer y hoy, a modo de arrepentimiento por la forma en que ultrajaron la memoria de una familia muerta en un accidente de tránsito. Curiosamente, el reconocimiento, descargo, lamento no alteró el ejercicio de una forma de trabajo que consiste en especular a partir de datos inciertos y de una clara veta sensacionalista.

Aunque parezca mentira, los cronistas de la sección Sociedad/Policiales siguen recurriendo a las fuentes de siempre (funcionarios y policías inútiles) para arriesgar nuevas hipótesis alrededor del vuelco fatal: por ejemplo, que el antes traficante y asesino y ahora simple esposo y padre se quedó dormido o se agachó a buscar algo en el auto… Algunos ¿profesionales? también juegan a calcular cuántos días sobrevivió -en vano- la esposa y madre.

Es probable que en breve nuestra televisión se dedique (¿de la mano de Chiche, tal vez?) a reconstruir el movimiento de los cuerpos, los posibles gestos de las víctimas antes, durante y después del siniestro. Algunos especialistas también se animarán a analizar los oscuros motivos por los cuales Fernando Pomar no reaccionó ante el llamado de su mujer agonizante.