Los amantes

A diferencia de otros films cuyo protagonista termina eligiendo entre dos amores, Los amantes nos evita el tedio de la previsibilidad o al menos nos mantiene en ascuas hasta último momento. De hecho, aún cuando podamos anticipar algún gesto o reacción, los espectadores nunca estamos del todo seguros de lo que sucederá y -vaya acierto- lo que sucede (cuando por fin sucede) no resulta descabellado.

Escrito/leído así, parece poca cosa (en principio toda película debería cautivarnos sin concedernos el poder de predecir y sin apelar a vueltas de tuerca forzadas). Pero el mérito de James Gray aumenta cuando lo descubrimos contar una buena historia mientras camina por la cornisa del estereotipo y el lugar común.

Un hombre víctima de un desengaño amoroso, medicado por bipolar, alojado en casa de sus padres; una mujer rubia (entre desprejuiciada y desequilibrada); una mujer morocha, (madura, segura, estable, buen prospecto de esposa y madre); dos familias judías en plan de negociar la fusión que garantizará el bienestar económico y sentimental de sus hijos son categorías útiles a la elaboración de un esquema apto para melodrama*.

Sin embargo, el director y guionista norteamericano se las ingenia para preservar a Leonard, Michelle y Sandra del triángulo exclusivamente carnal y de la tragedia griega que exigen sangre, sudor y lágrimas. El desenlace resume esta intención de aproximación discreta, nada sentenciosa ni rimbombante, y sin embargo subrepticiamente angustiante.

Si ésta es realmente su última actuación, Joaquín Phoenix cierra de la mejor manera su carrera cinematográfica (aquí se luce tanto como cuando encarnó a Johnny Cash en Johnny & June y a Jimmy Emmett en Todo por un sueño). A su lado, se destacan Vinessa Shaw, Moni Moshonov e Isabella Rossellini mientras Gwyneth Paltrow convence más que de costumbre.

De las producciones estadounidenses estrenadas en nuestra primavera, Los amantes es quizás una de las más interesantes. Por lo pronto, a diferencia de otras propuestas con temática similar, ésta respeta nuestra inteligencia. 

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* También apto para comedia. Lejos de las fórmulas hollywoodenses, imaginen la película que filmaría Woody Allen con estos arquetipos.