Flor de errores

Post redactado por La Resistente
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En su ocurrente e interesante artículo «De puta madre» (que Página/12 pubicó el jueves pasado), Noé Jitrik sostiene que «el uso es rey en materia de lenguaje», y que «sería una tarea gigantesca registrar y dar cuenta de los usos que están preparando un ataque a la gramática». Aún así, y a sabiendas de que «los que amamos la(s) lengua(s) seremos derrotados», me permito colaborar con la lista de incorrecciones que enumera el crítico literario y que afectan no sólo a la mencionada gramática: a la semántica también.

Hecha la aclaración, señalo entonces que me irrita oír en boca de locutores, periodistas, políticos, universitarios varios ¡y hasta docentes! frases como:

  • Depende el tiempo que haga (qué manera de tragarse el «de»).
  • El chico que el padre trabaja en un taller (el «cuyo» desapareció de nuestro castellano rioplatense).
  • No sabía lo que pensar (¿en honor a Catita?).
  • Va a estar bueno Buenos Aires (barbarismo bien PRO).
  • La oposición pidió que Macri aclare lo sucedido (el subjuntivo imperfecto cayó en desuso).
  • ¿Cómo está el clima hoy? (¿no será el tiempo?).
  • Me compré un vestido divertido (¿que hace reír?).
  • Tendrá lugar la exhibición de cine bizarro (ay, la influencia del francés que desconoce la acepción española).
  • La novedad corrió de boca a boca (en realidad, corre «de boca a oreja» o «de boca en boca»).
  • Hay que consignar esto blanco sobre negro (en lugar de «negro sobre blanco», en honor a la ubicación de las tipografías sobre el papel).
  • Presentaron una denuncia en la comisería (¿del «comiserio»?).
  • Hable más alto; no se escucha (¿estamos tan sordos que no «oímos»?).

Y siguen los atentados al bien hablar y por supuesto al bien pensar: el «sh’e igual» de Minguito impera. Qué lástima porque lastima…

Por suerte, también existen hallazgos populares que demuestran creatividad y no maltratan la lengua. Así lo prueba el uso del sustantivo «flor» con intención superlativa, para mal o para bien, como en «¡flor de corrupto!», «¡flor de auto!» y en el recordado «¡flor de relos!» que acuñaron Les Luthiers.