La dentadura de Miranda Hobbes

Tiene poco sentido dedicarle una reseña a la película de Sex and the city cuando pasó más de un año desde su estreno, cuando la ¿secuela o segunda temporada cinematográfica? ya está en marcha, cuando la mitad más uno discutió hasta el hartazgo la im/pertinencia con la que Michael Patrick King adaptó la serie original a la pantalla grande.

Aunque parte del film en cuestión, en realidad de la actual televisación a cargo de HBO, este post propone otro foco de interés al margen del novelón que protagonizan Carrie y Big, de la estupidización de Charlotte, de la fidelización de Samantha, de las marcas de ropa que promociona una producción evidentemente sponsoreada, del comentario aparte que podría suscitar la conducta de cuatro amigas neoyorkinas en playas mexicanas.

Aquí el quid de la cuestión es la dentadura de Miranda Hobbes.En el film la abogada workaholic esconde/muestra sus dientes de un modo peculiar. Por momentos gesticula como si quisiera evitar el desprendimiento de sus paletas (dan ganas de tenderle un pomo de Corega cuando, por ejemplo, rebota al mortificado Steve en el ensayo de la boda de Bradshaw); por momentos parece preocupada por verificar la existencia o ausencia de ortodoncia (a veces, entre parlamento y parlamento, la lengua tantea sin disimulo por debajo de los labios); en contadas ocasiones sonríe sin pudor.

Las fotos de este post muestran los dos extremos, e invitan a imaginar la posibilidad de que la actriz Cynthia Nixon se haya sometido a un tratamiento odontológico mientras filmó Sex and the city. De ser esta hipótesis cierta, los distintos mohines bucales serían una especie de reflejo condicionado por los efectos prolongados de algún perversísimo torno dental.