This is it

This is itCon la debida autorización de la Parca cholula, el fantasma de Michael Jackson se quedó en Neverland para hacer tiempo hasta el estreno de This is it. Es más, especialistas en aparecidos sostienen que el alma del rey del pop habría metido mano en la edición final del documental dirigido por el ultra televisivo Kenny Ortega. Los fans podrán estar tranquilos: desde fines de octubre, el espíritu de Jacko descansa en paz.

Al aprovechar «la intimidad» de los preparativos correspondientes al recital que nunca fue, el tributo confirma la triple esencia de uno de los mejores entertainers de la industria cultural norteamericana: talento (sobre todo para el baile), trabajo constante en pos de la perfección técnica («para esto están los ensayos», MJ repite más de una vez), simbiosis inquietante entre persona y personaje.  

Como Madonna, Michael se apoya en un equipo que lo secunda, consiente, adula. En este caso, los productores son los verdaderos responsables de mantener el endiosamiento de una figura desfigurada por las cirugías estéticas (impresiona el rostro tan afilado), por escándalos descabellados y por un último esfuerzo discográfico con sabor a fracaso. 

En este sentido, Jackson sigue sorprendiendo porque su team multidisciplinario consigue lo imposible: por ejemplo, que Rita Hayworth le dedique el famoso verso «put the plame on me«, que Humphrey Bogart lo persiga por unas escaleras blancas típicamente hollywoodenses, que la remake de «Thriller» impresione tanto o más que aquella inolvidable versión original.

Pero Michael también sorprende por mérito propio. De hecho, a diferencia de Madonna, demuestra que su indiscutible talento y su enorme capacidad de trabajo permanecen intactos aún en su peor momento, poco antes de morir (los escépticos sucumbirán cuando lo vean repetir los pasos gangsteriles de «Smooth criminal» o de la ultra militarizada «They don’t care about us»).

Quizás éstos habrían sido los mejores momentos del recital, y por eso constituyen los mejores momentos de un documental que, por razones obvias, no evita el lugar común en torno al «legado de la estrella»: un mensaje casi final asociado a la representación de «Heal the world» (por las dudas, aún cuando no está ensayando, Jacko insiste en que «sólo tenemos cuatro años para revertir el daño que le causamos al planeta»).

Por un lado, This is it es la frutilla de la torta que Kenny Ortega cocina hace tiempo y cuyas capas o pisos siguen creciendo por encima de una, dos, tres temporadas de High musical, doce episodios de Gilmore girls, tres capítulos de Ally McBeal entre otros grandes éxitos catódicos, algunos con mucha impronta coreográfica y musical. Por otro lado, ésta es la despedida que el mismo Michael habría avalado si hubiera tenido la oportunidad.

Sus fans, conmovidos y agradecidos. Quienes no lo somos debemos al menos reconocer la calidad de un subproducto fiel a MJ, la gran marca original.