López Vázquez o el hombrecito de Quino

López Vázquez podría haber encarnado al típico hombrecito de Quino.Así como la almodovariana Chus Lampreave podría encarnar a una Susanita mayor, José Luis López Vázquez podría haber encarnado al típico hombrecito anónimo que Quino suele dibujar en sus historietas. Al menos eso pensé cuando lo conocí, pantalla chica/grande mediante, a mediados de los ’80, época en que nuestra incipiente democracia recibía lo mejor del cine español (liberado, una década antes, de la censura franquista).

El prolífico actor español aprovechó esa apariencia anónima, en principio inofensiva, para sorprender con los personajes más pintorescos: entre tantos otros igual de inolvidables, un hombre enamorado de su muñeca inflable (¿quién dijo que Lars y la chica real es un film original?), el hijo de una madre (y de una España) centenaria(s), un comisario metido en los ensayos de una zarzuela, un «señor bien» endeudado en la posguerra (hablamos de la guerra civil española), un viejo paralítico convenientemente amnésico.

En los últimos años, sus alter ego televisivos y cinematográficos pasaron más desapercibidos. Por lo pronto eso sugieren sus intervenciones en las series Cuéntame cómo pasó y Vientos de agua, y en la película Luna de Avellaneda.

Recién hoy me entero de que López Vázquez falleció el domingo 2. Qué pena: es como si el hombrecito anónimo de Quino hubiera muerto un poco también.