Géminis

De Albertina CarriAlbertina Carri estrenó Géminis en 2005 y La rabia en 2008. Cuesta disociarlas cuando, a contrapelo del orden cronológico, vimos la última película primero y su predecesora después. El guiño que las vincula (en Géminis, Meme menciona la estancia “La rabia”, probablemente la misma donde se ambienta el largometraje homónimo) no provoca la interferencia pero la explicita, y eso termina causando mayor desazón.

Desde esta perspectiva, da la sensación de que Géminis es una versión preliminar: algo más definido que un borrador, más detallado que un boceto pero con asperzas, redundancias y desprolijidades por limar. Sin dudas, la importancia acordada a la relación entre dos hermanos sería la principal arista a pulir, arista que en La rabia adopta una medida justa, quizás porque prescinde de la trama incestuosa.

En Géminis, el amor prohibido entre los mellizos Meme y Jere suena más a excusa que a tema principal. De ahí que la decisión de mostrarlo pueda interpretarse como simple golpe de efecto y no como una invitación a detenernos en un vínculo reñido con antiguos preceptos culturales y morales, con una de las piedras fundamentales de nuestra sociedad occidental (si lo sabrán quienes leyeron a Claude Lévi-Strauss).

Dicho de otro modo, la cuestión incestuosa es ante todo la excusa para iniciar y sostener el retrato de una familia patricia argentina y, a partir de este fresco, para señalar las taras de una clase social. Carri podría haber hecho lo mismo (incluso lo hizo en La rabia) recurriendo a otras mentiras y otros secretos menos impactantes pero igual de reveladores.

En ambos largometrajes la cineasta argentina nos sumerge en un medio cuya violencia -a veces contenida, a veces desembozada- también se expresa, entre otros ámbitos, a nivel sexual. Si en Géminis la tensión gira en torno a la pasión entre hermanos, en La rabia atraviesa otro tipo de relación clandestina, basada en la infidelidad (un cruce de amantes entre vecinos).

Por morbo o pacatería, el incesto termina convirtiéndose en un árbol que tapa el bosque. Por eso, para quienes revertimos el cronograma de estrenos, Géminis se revela como el anticipo objetable -en parte indigesto- de un trabajo consagrador que supo, no sólo limar desprolijidades, sino distinguir entre simple escándalo y legítima transgresión/provocación.

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

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