Maternidades maternas

Parece una pero son más de una. «¿Cómo anda tu madre materna?», suele preguntar una gran amiga de la familia, siempre dispuesta a bromear con el idioma. Aunque propia de un círculo intimísimo, la ocurrencia lingüística merece un lugar en la lista de locuciones que para bien o para mal se refieren a la maternidad, y que este post invita a repasar en una fecha tan promocionada*.

Habrá que agradecerle a Quino la desmitificación de la famosa frase «madre hay una sola». Quizás porque Mafalda supo tomarle el pelo y así espantar a un vendedor indiscreto, otros se atrevieron a cuestionar la implicancia de indiscutible exclusividad y a pensar en maternidades suplementarias, complementarias y hasta compartidas.

Madres colectivas y combativas«Las Madres» o «Madres» a secas es la expresión más radical -más molesta para algunos- de una maternidad no sólo suplementaria, complementaria, compartida sino colectiva… Colectiva y además combativa, para disgusto de quienes no tendrían problemas en parafrasear el título de una vieja película francesa y recomendar «sé madre y callate».

El silencio como sinónimo de discreción, de buena educación, de buena conducta, de aceptación aún en las peores circuntancias. La asociación libre nos lleva a la encarnación de una maternidad virtuosa, sufrida y sacrificada en nuestra «Santa María, madre de Dios»: versión suprema de la maternidad única, partícipe necesaria de la Santísima Trinidad.

Allá arriba, la madre virgenAllá arriba, la bendita entre todas las mujeres (e igual de bendito, el fruto de su vientre). Allá abajo, la madre desnaturalizada, «la peor de todas» con permiso de Sor Juana y -por qué no- de María Luisa.

La «madre desnaturalizada» es el gran blanco de nuestra sociedad, siempre entusiasta cuando de arrojar primeras piedras se trata. El título/categoría aglutina pecados más y menos graves.

Entre los primeros figuran el filicidio, la práctica del aborto (una forma de filicidio para algunos), el maltrato, la explotación (laboral/sexual) y el abandono de la criatura. Son los más rentables en términos periodísticos y los más funcionales para una opinión pública siempre ávida de casos cuya sordidez sirva para reclamar la aplicación de un castigo máximo y ejemplar.

Romina Tejerina mató a su bebé, fruto de una violación.Los segundos, en cambio, se encuentran menos diversificados. De hecho, quedan reducidos a la noción de «conducta abandónica», válida tanto para las mujeres que delegan el cuidado de sus niños en un tercero (pariente, amigos, empleada doméstica) como para aquellas portadoras de alguna hilacha que pruebe ciertos privilegios concedidos a la relación de pareja, a la carrera laboral y/o a la vida social.

Entre el allá arriba (con la Virgen María) y el allá abajo (el infierno de la desnaturalización), acá en la tierra -o al menos en estas tierras- sobrevive la madre abnegada. Muchos argentinos, aún los no judíos, preferimos llamarla «idishe mame» antes que «mamma» (aún cuando los descendientes de italianos seamos mayoría).      

Idishe mame Sylvia, de la serie The NannyLa figura de la gallina con sus pollitos es la más utilizada a la hora de ilustrar la conducta de estas «madrazas» (otra palabra muy en boca de nuestros compatriotas) que entregan/soportan todo por sus hijos -como escribiera Silvio Rodríguez– «sin pedir nada o casi nada, que no es lo mismo pero es igual». [Para tener la fiesta en paz, conviene abordar en otro momento los gajes de la sobreprotección].

Por último, cabe mencionar otra voz extranjera que alude a un sentimiento y relación incondicionales y a la vez superiores a la condición humana: «la Pachamama». De nuevo, la maternidad aparece ligada a la divinidad (pero libre de la sumisión y el sufrimiento cristianos) y a la naturaleza (pero ajena a la noción pecaminosa, y por lo tanto repudiable, de desnaturalización).

El rostro de Mercedes, y de la pachamamaAlgunos nos permitimos ponerle un rostro a esta madre Tierra o Tierra madre, energía que -según la cultura andina– nos protege más allá de la progenitora que nos tocó en suerte, y de esas otras maternidades maternas que conocemos desde siempre y que justo hoy se nos da por recordar.

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* Para beneplácito de los comerciantes, en Argentina el Día de la Madre se festeja, todos los años, el tercer domingo de octubre.