Un día muy particular

Un día muy particularLa reedición o reestreno que tuvo lugar a mediados de junio en Francia sugiere la posibilidad de que Un día muy particular esté a un paso de convertirse en clásico. ¿O acaso el homenaje galo es apenas una confirmación de que, con sus 32 años de vida cinematográfica a cuestas, la película de Ettore Scola ya trascendió el contexto de su primera aparición en 1977?

Dirigida por un realizador de renombre, heredero del neorrealismo italiano para muchos, Una giornata particolare convoca a dos grandes del cine internacional: Sofía Loren y Marcelo Mastroianni. Quienes en 1964 encarnan a Filomena Marturana y Domenico Soriano bajo las órdenes de Vittorio De Sica componen a Antonietta y Gabriele una década más tarde.

Cuesta creer que son los mismos actores, aún cuando una química similar los potencie en circunstancias radicalmente distintas. Dios nos libre y nos guarde de una posible remake made in Hollywood: ninguna pareja de estrellas maduras (probablemente siliconadas) podría sorprender y conmover tanto.

Un día muy particular se distingue por circunscribir la historia relatada a un tiempo (una jornada), un espacio (un edificio) y dos personajes (ella y él). El guión de Maurizio Costanzo, Ruggero Maccari y el propio Scola bien podría ser el de una obra de teatro con pocos cambios de escenario y escasa acción.

Loren y Mastroiani. irreemplazables

Claro que en las tablas resultaría difícil recrear el momento en que Antonietta y Gabriele juegan en la terraza, entre las sábanas colgadas. También se perderían aquellos primeros planos que revelan el miedo y la frustración de quienes -además de extraños- son distintos en una sociedad uniformada.

Pocas películas habrán retratado un Estado totalitario sin necesidad de mostrarlo en cámara. Antes de tantas co-producciones empecinadas en otorgarle un rostro al fascismo, este film se limita a evocarlo a partir del audio de una radio y de algunas fotos dispuestas en portarretratos, y a denunciarlo a partir del daño causado a simples mortales (aquí, una mujer casada, ama de casa, y un intelectual homosexual).

Un día muy particular es definitivamente un clásico. De lo contrario, nadie se molestaría en dedicarle un reestreno (y nuevas reseñas) 32 años después.