Desafío

Del mismo director de El Último Samurai y Diamante de SangreDesafío representa a ese cine comercial que retoma el horror nazi con pinzas, sólo porque las implicancias políticas y bélicas de la ocupación hitleriana son un terreno fértil para los géneros de intriga y acción. Probablemente por eso, la película de Edward Zwick tiene varios puntos en común con Operación Valquiria: la condición de «co-producción internacional»; la reconstrucción de un hecho/gesta del pasado (que facilita la aparición de un héroe de celuloide); una pincelada de romanticismo (que aporta poco y nada al relato pero que acata las directivas de ciertas fórmulas hollywoodenses); la contratación de una estrella con experiencia en combatir villanos (Tom Cruise en el film de Bryan Singer; Daniel Craig en el aquí reseñado); la conformación de un elenco internacional que a veces habla inglés con acento del lugar (alemán; ruso) y otras el idioma del lugar (bilingüismo forzado si los hay). 

Estas mega-propuestas siempre reservan para después del final una brevísima síntesis que cuenta cómo terminaron sus días los personajes más importantes, y que incluye algunas fotos de archivo. De esta manera, se nos recuerda que el ejercicio de ficción tiene sus raíces en sucesos reales, y que por lo tanto no debemos tomarlo a la ligera.

El problema es que, por un lado, cuesta meterse en la ficción cuando -sabrán disculpar la insistencia- Craig y Liev Schreiber alternan aleatoriamente entre hablar en ruso y en inglés con acento ruso (qué manera de romper la ilusión narrativa… y los oídos). Por otro lado, cuesta creer en la pretensión realista o verídica cuando los mismos actores lucen fortachones e invencibles en un contexto signado por el hambre, la enfermedad, la desprotección total, y cuando sus alter ego a veces se comportan como llaneros solitarios capaces de enamorar a las chicas lindas aún en las circunstancias más desfavorables.

Además de Craig y Schreiber, los actores más reconocibles son Jamie Bell (cómo extrañamos a Billy Elliot), Iben Hjejle (sí, sí, la chica de Alta fidelidad) y Mia Wasikowska (sólo para fanáticos de la serie In treatment). Ninguno está tan bien como el joven y desconocido George MacKay, cuyo personaje -el menor de los hermanos Bielski- prácticamente no esboza palabra. 

Nobleza obliga, Desafío es menos nociva que otras películas al servicio de un revisionismo malintencionado. A lo sumo se le puede reprochar una caricaturización de los distintos «bandos» involucrados: los judíos prófugos, que oscilan entre la abulia y una gallardía bíblica; los alemanes bestiales pero cobardes cuando se ven cercados; los soviéticos enemistados con los nazis por razones circunstanciales pero igual de antisemitas y casi-casi tan villanos (qué otra cosa puede esperarse de esos sucios comunistas).