Recuerdos de un tonto

Recuerdos de un tontoLos fans que no se conformen con verlo en la piel de James Bond y en la hace poco estrenada Desafío deben saber que además pueden reencontrarse con su admirado Daniel Craig en Recuerdos de un tonto. Aunque lanzada el año pasado, la película escrita y dirigida por Baillie Walsh ¿todavía? no tuvo cabida en las salas porteñas pero sí se proyecta en los canales de televisión premium. Probablemente también esté disponible en más de un videoclub barrial.

Flashbacks of a fool (ése es el título original) tiene mucho de Stealing home, que Mark Harmon, William McNamara y Jodie Foster protagonizaron veinte años atrás. Por lo pronto, los protagonistas de ambos largometrajes son algo famosos (jugador de baseball en un caso; actor de cine en otro) y el deceso de un ser querido los lleva al lugar donde se criaron (casualmente a orillas del mar), y de paso a sus años mozos (la agridulce adolescencia).

Las dos películas comparten una misma estructura cronológica (contrariamente a lo que sugiere el título de Walsh, el ayer no aparece en forma de flashbacks sino como jamón del sandwich, entre una introducción y un desenlace ambientados en el presente), un personaje desdoblado en su versión joven y actual, una muerte trágica y la historia de un amor truncado, imposible de olvidar. Por otro lado, la culpa, la nostalgia, la intención de reparación son los tres grandes motores que hacen avanzar la narración.

Al principio cuesta un poco disociar a Craig (en realidad, a su musculatura y a su mirada incandescente) del imaginario 007; aún así el actor británico supera a su colega norteamericano en esto de hacerles frente a los recuerdos. En cambio Foster le gana por varias cabezas a Claire Forlani a la hora de representar el objeto de un deseo congelado en el pasado (será que algunos no podemos dejar de recordar el papel que la actriz inglesa interpretó en la ultra cursi ¿Conoces a Joe Black?).

Por su parte, McNamara y Harry Eden empatan cuando encarnan la versión teen del protagonista. Dos a dos sería el resultado numérico cuando comparamos a ambos jóvenes en los planos estético y actoral.

Probablemente quienes más disfruten de Recuerdos de un tonto sean los fans que no se conforman con ver a Daniel Craig en la piel de James Bond y en la recién estrenada Desafío, y los espectadores memoriosos que se entusiasmen con esta otra invitación para el juego de las siete diferencias. Los demás lo pasarán más o menos bien en función de cuán melancólicos son.