Hold me tight, let me go

Documental de Kim Longinotto, por HBOPasan los días y resulta difícil olvidar las imágenes de Hold me tight, let me go. Es que pocas veces -por no decir ninguna- habremos asistido a la experiencia pedagógica de contener, reeducar, «rescatar» a niños con problemas severos de conducta o, dicho lisa y llanamente, a niños violentos. Por lo pronto, entre 2006 y 2007 Kim Longinotto supo registrarla de la manera más ascéptica posible, sin intención de manipulación.

Para empezar, los espectadores no escuchamos ninguna voz en off que ordene las imágenes registradas en función del esquema de introducción, desarrollo, epílogo/conclusión. Por lo tanto, no debemos tolerar un narrador omnisciente encargado de construir un relato con fines aleccionadores o sensacionalistas.

Por otra parte, tampoco tenemos que lidiar con testimonios de los protagonistas, cuyo dramatismo podría contaminar una aproximación decidida a resistir la tentación del golpe bajo y la lágrima fácil.

En cambio, sí existe un trabajo de edición que busca acordarles especial atención a cuatro alumnos (Michael, Ben, Alex, Robert) y a determinadas acciones terapéuticas que se instrumentan en la escuela inglesa Mulberry Bush. De esta manera, Longinotto derriba prejuicios sobre la violencia infantil (prueba, entre otras cosas, que se trata de un fenómeno irreductible a nociones de maldad/enfermedad congénitas) y muestra que el castigo no es condición imprescindible para enseñar, corregir, reparar.

Decididamente esta documentalista británica no nos subestima. Por eso prescinde del típico anclaje discursivo que, en tercera o primera persona, debería ayudarnos a entender lo que estamos mirando. Por eso acepta el desafío de filmar lo que suceda aún cuando -se nota- la presencia de la cámara perturba a niños y adultos («no quiero seguir hablando delante del equipo de filmación» dice Ben en un momento clave del largometraje).

La entrevista que la realizadora le concedió a la BBC revela el esfuerzo y el compromiso invertidos en este trabajo ahora difundido por la televisión premium local. Los interesados harán bien en leerla antes de enfrentar imágenes crudas que el paso del tiempo no logra borrar.