La jarra loca

Por Jorge Gómez
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¿La jarra loca también circula en las redacciones?El 3 de junio pasado falleció en Villa María, provincia de Córdoba, Luis Keller de 23 años, por un paro cardíaco. Los medios nacionales informaron que la causa de la muerte fue la ingesta de la denominada “jarra loca”, mezcla de alcohol, drogas y psicofármacos a la que los jóvenes –nos instruyeron los cronistas– son muy adeptos.

Mientras los allegados al muchacho reconocían el consumo de alcohol pero negaban el de estupefacientes o mezclas raras, los diarios explicaron con lujo de detalle que el muerto y sus amigos combinaron pastillas energizantes, drogas y bebidas diversas. También alertaron que gran parte de la juventud prueba este cocktail.

Varias semanas después, la autopsia demostró que –tal como insistía la familia- el pibe estaba borracho y tuvo un paro cardíaco, sin rastros de psicofármacos o jarras de algún tipo. Pero el daño ya estaba hecho.

Una vez más, la desmentida es intrascendente frente a los grandes titulares que anuncian la mentira inicial. Ignoramos cuál es el origen de tanta fantasía periodística, aunque no descartamos que alguna jarra loca se haya colado y esté dando vueltas por las redacciones.