El primer día del resto de nuestras vidas

Un Cuento de NavidadLa mayoría de los cinéfilos porteños descubrimos a Arnaud Desplechin cuando su película Reyes y reina se estrenó en Buenos Aires hace dos años. Quienes no hayan apreciado su talento en aquel momento tampoco podrán hacerlo ahora, cuando El primer día del resto de nuestras vidas (Un conte de Noël) desembarque en nuestra ciudad*. Desde esta perspectiva, reencontrarse con parte del elenco (Catherine Deneuve, Mathieu Amalric, Emmanuelle Devos y Jean-Paul Roussillon), colarse en la intimidad de una familia disfuncional, lidiar con una fábula de duración excesiva son algunas de las coincidencias que provocan la sensación de déjà vu perturbador.  

Contrariamente a lo que pueda pensarse, la experiencia perturbadora no tiene nada que ver con las anécdotas de muerte prematura, de enfermedad terminal, de infidelidad co-sanguínea, de esquizofrenia adolescente, de enemistad fraterna. En cambio sí molesta el barniz intelectual(oide) de este combo desgraciado, la sospecha de que el guionista y director francés recurre a la tragicomedia para demostrar su pretendida versatilidad.

De esta manera, Desplechin asume una pose entre displicente, crítica, provocadora, y calculadamente conmovedora, que le quita espontaneidad al retrato familiar. De ahí la impresión de que los mencionados Deneuve, Amalric, Devos, Roussillon -así como los demás actores (entre ellos cabe mencionar a Chiara Mastroianni y Anne Consigny)- aparezcan acartonados, incómodos en la piel de personajes tan estereotipados como snobs.

Quizás el aspecto más interesante de Un cuento de Navidad (si nos atenemos a la traducción literal) sea el espacio concedido a la difusión de información sobre un tipo de leucemia y sobre el transplante de médula. También es posible celebrar cierta intención de homenajear al cine o, en otras palabras, la importancia acordada a un televisor cuyas imágenes rescatan escenas de películas conocidas (por ejemplo, alguna protagonizada por Fred Astaire).

Al margen de estos aciertos, algo es seguro: quienes no supieron disfrutar de Reyes y reina harán bien en evitar El primer día del resto de nuestras vidas. Dios no permita que esta otra película de Desplechin les resulte tan pretenciosa, rebuscada, larga, aburrida como su antecesora, dos años atrás.

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* El estreno está previsto para mañana jueves 2 de julio.