Confesiones de un demócrata que no quiere enojarse

Por Jorge Gómez
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Un demócrata que no quiere enojarseNo debo enojarme con los votantes, me digo.

Ellos –esos groseros que festejan– son los que, cuando pierden, culpan al clientelismo, al atraso, al fraude, a la gente sin memoria (por eso pierden). Pero yo me niego a hacer lo mismo.

Ellos son los que exigen el voto calificado cuando les va mal, porque la gente vota con el bolsillo. Pero yo no debo calificarlos a ellos, me digo.

Me pregunto el motivo por el cual un diputado en ejercicio, que fue menemista y ahora tiene el apoyo de Eduardo Duhalde, puede proponerse como la nueva política, tapar Buenos Aires con carteles que no dicen nada y ganar una elección en el distrito más importante del país. Me lo pregunto, y la respuesta no debería ser porque la gente lo conoció en Gran cuñado, donde le construyeron una buena imagen, porque se hizo propaganda en sus canales, porque parece que como tiene plata no va a robar, vistesss.

No. Los que quieren calificar el voto son los otros, no yo. Yo soy un demócrata convencido (no como ellos) y debo aceptar que el país quiere ser gobernado por esta gente, sin enojarme.

Bueno, ya lo dije. Es una lucha, créanme.