Un mismo crédito; tres noticias

Por Jorge Gómez
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Se supo ayer… El Banco Mundial aprobó varias líneas de crédito para la Argentina. El dinero se desembolsará en los próximos tres años, y servirá para sanear el Riachuelo e implementar planes de acción social entre otros usos.

Además de comunicar la noticia, la entidad internacional advirtió sobre los riesgos inherentes al alto endeudamiento argentino, a las tensiones entre los distintos actores de la economía nacional, a la falta de confianza ciudadana y a las señales confusas que –según el organismo– emite el oficialismo. Indiferente a los reparos vertidos en el documento, el Gobierno festejó la buena nueva por considerar que el crédito obtenido es el de mayor volumen desde el default.

Clic aquí para aumentar el tamaño de las tapasPor su parte, las empresas periodísticas ofrecieron distintas interpretaciones del anuncio. A continuación, tres muestras.

1.- La Prensa le asignó el título principal. Informó la llegada de fondos en el marco de una alianza estratégica, y en su tapa evitó mencionar las críticas del Banco Mundial.

2.- El Cronista Comercial -cuyo propietario es Francisco de Narváez– tampoco se refirió a las advertencias, pero aprovechó la volada para agitar el tema del tipo de cambio. “El Gobierno consigue créditos para mantener estabilidad cambiaria hasta las elecciones”, sostuvo el artículo empeñado en explicar que los fondos serán usados para contener el precio del dólar hasta los comicios (¡tres semanas!) y en callar que, en realidad, estos fondos son de asignación obligada.

3.- Por último, la noticia fue definitivamente mala para Ámbito Financiero. Su tapa nos dijo que el Banco Mundial lanzó severas advertencias sobre “el INDEC, las elecciones y la nueva ola estatista”. Para evitar cualquier duda, aclaró que el organismo criticó duramente al Gobierno, y que incluso le negó los 5000 millones solicitados. El matutino no festejó ninguna alianza estratégica ni ningún saneamiento del Riachuelo.

Como vemos, estos tres diarios porteños nos contaron historias distintas a partir del mismo anuncio y de una única fuente. Así, construyeron otro relato ¿paralelo?

Dada la constatación, y mientras pensamos en cómo debería haberse titulado esta noticia, podemos ir liquidando esa absurda pretensión de objetividad de la que suelen alardear los periodistas. ¿No?

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