Gripe porcina: los quince días que conmovieron al mundo

Por Jorge Gómez
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¿Horror o histeria?, se pregunta un diario austríacoEl viernes 24 de abril en los diarios del mundo estalló la noticia de una gripe (¡porcina!) que podría matarnos a todos, si le daban tiempo. En México suspendieron las clases, los partidos de fútbol, las reuniones, los apretones de manos, los casamientos, los besos.

El vicepresidente de los Estados Unidos declaró que no dejaría a su familia subir a un avión mexicano; los egipcios ordenaron matanzas masivas de cerdos; nuestro país bloqueó la llegada de viajeros desde México (es mayor la cantidad de infectados en los EE.UU, pero nuestra ministro de Salud y Acción Social Graciela Ocaña habrá pensado –con razón- que nadie se daría cuenta).

Acá se agotaron los barbijos y las vacunas contra la gripe; el Gobierno nacional anunció la creación de un hospital de campaña en Ezeiza para atender a las multitudes que bajarían de los aviones infectados; los medios de comunicación hablaron horas del tema hasta que el virus del miedo se apoderó de nuestras pobres mentes inermes frente al tsunami informativo.

Los barbijos se pusieron de modaSin embargo, finalizada la primera semana de terror, los diarios migraron hacia otros temas y los descreídos de siempre descubrimos que la gripe estacional mata en Argentina a unas 400 personas por año sin que los periódicos, la radio y la televisión cuenten en vivo los casos de infección y muerte, ni anuncien hospitales móviles en el conurbano ni cierres de fronteras. En este lejano arrabal del mundo, se producen muertes anónimas y silenciosas.

Ahora, recordamos la sentencia que un prestigioso participante de este blog dejó el pasado 30 de abril : “Vaca loca, gripe aviar, Sars… Pestes que llegaban para aniquilar a la humanidad y al final fueron un bluff”.

Podemos pensar que se trata de formidables operaciones de disciplinamiento social a partir del miedo, o de una simple coincidencia de intereses entre los medios de comunicación que siempre venden más en las catástrofes y algunos gobiernos a los que les conviene mantener una población hipnotizada frente a las pantallas esperando el Apocalipsis.

En todos los casos, parece claro que las comparaciones con la gripe española que mató a millones de personas a principios del siglo XX, los cierres de fronteras y el show del pánico en el que vivimos no tuvieron sentido.

¿A lo mejor la gripe porcina es un bluff?Mañana tal vez los cronistas que transmitieron en directo el arribo de viajeros con barbijo vuelvan a relatar los asaltos en el conurbano, o la violencia en las escuelas o las quejas de los vecinos por el cambio de mano de la avenida Pueyrredón, o algún otro virus que nos infunda terror durante un par de semanas.

Ellos indican el tema digno de preocupación. Por ahora no es el turno de los diez muertos diarios por la gripe estacional, ni de los dos por tuberculosis, ni los quince por mal de Chagas. Que esperen, no están en la agenda.