Elecciones legislativas. El síndrome Benvenuto

Post escrito por Adivinador del Pasado y La Spectatrice.
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El síndrome Benvenuto afecta a nuestros políticos desde tiempos inmemoriales. Julio Argentino Roca y su concuñado Miguel Ángel Juárez Celman son quizás el exponente más representativo del siglo XIX así como Carlos Menem, su hermano Eduardo y sus cuñados Yoma lo son del siglo XX, y Néstor Kirchner y su idéntica hermana Alicia son los abanderados del siglo XXI.

Existen otros ejemplos menos presidenciales pero igual de inolvidables. Por ejemplo, papá Álvaro y su hijita María Julia (a Alvarito lo dejamos de lado), Conrado Storani y su hijo Federico, los hermanos Adolfo y Marcelo Stubrin, Graciela Fernández Meijide y su cuñado Ángel Tonietto, los hermanos Alberto y Adolfo Rodríguez Saá… y siguen los nombres y parentescos.

Las campañas electorales se convierten en caldo de cultivo ideal para el virus, bacteria o vaya uno a saber qué célula microbiótica responsable de generar el síndrome. Por lo pronto, el periodismo empieza a hacerse eco del fenómeno mientra da a conocer (¿y promociona?) las candidaturas presentadas para las elecciones legislativas del próximo 28 de junio.

El primo de Mauricio Macri ya está en carrera

El hermano de Alfredo De Angeli, también

Por ahora, los parientes con más cobertura mediática son el primo Jorge (de Mauricio Macri) y el hermano Atilio (de Alfredo De Angeli). Habrá que estar atentos; el síndrome Benvenuto promete más…

Publicado por

María Bertoni

Nací en la Ciudad de Buenos Aires, el 13 de septiembre de 1972. Trabajo en el ámbito de la comunicación institucional y de vez en cuando redacto, edito, traduzco textos por encargo. Descubrí la blogósfera en 2004.

2 respuestas a “Elecciones legislativas. El síndrome Benvenuto

  1. El problema no es que nuestros políticos (si es que Macri y De Angeli son políticos) convoquen a parientes para incorporarlos en sus actividades; se trata de un fenómeno común en otros países (fijémonos en los Kennedy o los Bush por ejemplo). El problema es que el único “mérito” de esos parientes sea la portación de apellido.
    A mí me llama la atención el protagonismo que Ricardo Alfonsín adquirió tras la muerte de su padre. Ni siquiera él mismo se preocupa por reivindicar su rol de “heredero”; lo hacen quienes quieren usar la figura del supuesto “padre de la democracia”.
    Adivinador, Spectatrice, hacen muy bien en señalar que el fenómeno no es de ahora sino que los argentinos lo arrastramos hace mucho tiempo. Alguna vez lo desterraremos????

  2. Me parece que nosotros somos expertos en reciclar, Martincho (el destierro es cosa dictatorial). Lo triste es que reciclamos malas costumbres, nada relacionado con la ecología.

    Para desterrar conductas o tendencias como la comentada en este post, nuestro Estado debería cambiar los programas educativos en función de un objetivo urgente: crear conciencia ciudadana. Si la tuvieran, nuestros compatriotas dejarían de votar apellidos y -retomando tu observación sobre Alfonsín (h)- dejarían de creer que nuestra democracia tiene/tuvo un padre… y un legítimo heredero. 🙄

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