Norah Jones, un anti-producto

Reseña redactada por Ariel.
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Norah Jones, con algunos de los premios Grammy obtenidosCuenta la anécdota que, cuando se enteró de la cantidad exorbitante de copias vendidas a partir de su disco debut Come away with me, Norah Jones apenas atinó a pedirles a los ejecutivos de Blue Note Records que interrumpieran la exitosa comercialización. Por lo visto, cierta cuota de ingenuidad le impedía comprender cuán difícil sería detener una rueda que se había echado a andar por terreno firme.

La mezcla de humildad, inexperiencia y pavor ante un mundo desconocido podría haber explicado el comportamiento que otro intérprete y/o productor habría considerado irracional. Pero el destino le había reservado más sorpresas a esta norteamericana que sólo tenía 24 años cuando la bomba explotó en sus manos: en 2002, el mismo año de su primer lanzamiento discográfico, los miembros del jurado le otorgaron ocho premios Grammy en diferentes categorías, entre ellas la de “Mejor álbum”.

Geethali Norah Jones Shankar (hija del músico hindú Ravi Shankar) impresionó a todos con su voz dulce y cálida, ideal para cantar temas lindantes con el jazz. Aún así, cuando en 2004 sacó su segundo disco Feels like home, se permitió dejar el condimento «jazzístico» un poco de lado, y probar con el country y con ritmos más pegadizos. Fue en ese momento cuando el periodismo especializado pareció cancelar la luna de miel inicial, y empezó a criticar un supuesto giro comercial (reproche que no comparto).

Desde que se hizo conocida, esta intérprete se dedicó casi exclusivamente a componer, cantar y tocar el piano, siempre con un estilo sobrio y agradable; sólo se hizo notoria por eso. A mi juicio, el adjetivo «comercial» define a «productos» de la industria discográfica tales como Britney Spears y otros de su talla cuyas canciones suenan y resuenan en las FMs varias veces al día*.

En 2006, Norah volvió a las fuentes con un pequeño grupo de amigos con quienes solía zappar: Lee Alexander, Jim Campilongo, Richard Julian y Dan Rieser. Juntos, formaron una banda que se llamó The Little Willies y que editó un único álbum homónimo. En este trabajo sobresalieron los temas «Best of all possible worlds» (compuesto por el actor y músico folk Kris Kristofferson) y «I gotta get drunk» donde Norah parece perder el instinto de la respiración.

En 2007, Jones presentó lo que hasta ahora es su último CD, Not too late. Ese mismo año, el director de cine Wong Kar Wai la eligió para protagonizar su película My blueberry nights. Yo no la vi pero, según muchos críticos, la cantante sale airosa de su primera incursión en la pantalla grande. Será que la suerte y el talento siguen acompañándola…

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* No satisfechos con eso, estos productos discográficos arman toda una parafernalia de prensa y merchandising que excede el interés musical. Incluso Madonna, de quien rescato algunos trabajos, entra en esta categoría.