Entre los muros

Entre los murosEn contra de lo que algunos espectadores puedan sospechar, Entre los muros recrea algo más que lo que sucede en una clase de secundario (de primer año, para ser más precisos) perteneciente a un colegio estatal del conurbano parisino. De hecho, esta suerte de docudrama dirigido por Laurent Cantet aborda algunas aristas de la problemática de integración socio-racial que afecta a la Francia actual, y describe un sistema pedagógico al borde del colapso pero siempre un paso (por no decir varios) adelante con respecto a la sacrosanta escuela sarmientina argentina.

Ganador de la Palma de Oro del Festival de Cannes en 2008, el largometraje se inspira en el libro que el profesor de Lengua, François Bégaudeau, escribió a partir de su experiencia con sus propios alumnos, y está protagonizado por el mismo docente y sus estudiantes. En parte por eso, la cámara rara vez sale del aula; en contadas ocasiones se asoma al patio del recreo, a los pasillos, al comedor, a la sala de maestros y a la oficina del director.

El aula se transforma entonces en el marco de una realidad que va mucho más allá del enfrentamiento generacional y de autoridad en general establecido entre un docente con cierta trayectoria y un alumnado adolescente. Dicho de otra manera, los conflictos que enfrenta el protagonista poco tienen que ver con las dificultades que sortea John Keating/Robin Williams en la academia de élite donde transcurre La sociedad de los poetas muertos.

Tampoco existe punto de comparación entre Bégaudeau y la Louanne Johnson que Michelle Pfeiffer interpreta en Mentes peligrosas. A diferencia de su bella y finalmente exitosa colega made in Hollywood, el profesor francés es de carne y hueso, comprometido con su profesión pero, por razones que lo exceden, incapaz de «rescatar» a sus alumnos del contexto que los condena.

Entre los muros juega con la idea de un interior que aparenta ser limitado, arbitrario, disciplinado (especie de submundo o universo paralelo) y que sin embargo se consolida en tanto caja de resonancia de lo que sucede allá afuera, en el seno de una sociedad signada por limitaciones, arbitrariedades y sanciones funcionales a un sistema en crisis.

Por momentos, da la sensación de que Cantet, también director de la igualmente reveladora Recursos humanos, tuviera la intención de ilustrar la teoría de Michel Foucault. Diez años atrás, el escenario fue la fábrica. Ahora le toca el turno a la escuela. ¿Habrá una próxima película que retrate el otro gran establecimiento representado por el hospital y/o el neuropisiquiátrico?

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Esta reseña está dedicada a La bonaerense cuyo blog se encuentra bloqueado por el momento. La pasión y el compromiso que el profesor Bégaudeau transmite en el film evocan la pasión y el compromiso transmitidos por Agostina en un espacio online que -ojalá- podamos volver a leer pronto.