Everyone else

—————————————-
Espacio BAFICI 2009
—————————————-

Alle anderen es el título originalBirgit Minichmayr y Lars Eidinger se lucen en Everyone else, película alemana que bien podría adaptarse al formato teatral por su tono intimista. De hecho, la crónica de la crisis de pareja que afecta a los treintañeros Gitti y Chris prescinde prácticamente de exteriores e involucra a pocos actores. Por eso quienes encarnan los roles protagónicos se llevan las palmas por su entrega en una puesta que además se destaca por su economía de recursos y como retrato generacional.

El desempeño de Minichmayr y Eidinger no sólo revela su versatilidad profesional sino también la capacidad de la guionista y directora Maren Ade para recrear personajes de carne y hueso, alejados de eventuales estereotipos que habrían hecho de éste ooootro largometraje sobre un noviazgo en problemas. Dicho de otro modo, los espectadores tenemos la sensación de conocer a Gitti y Chris más allá de lo que la cámara nos muestra.

Precisamente la riqueza de esta propuesta radica en el espacio que brinda para imaginar el antes y el después de unas vacaciones en Cerdeña, y para palpar las aristas que conforman la personalidad de una RR.PP discográfica y un arquitecto. De paso, podemos darnos el lujo de examinar la radiografía que la realizadora germana le saca a su propia generación.

De hecho, el título de este film sugiere la importancia que «todos los demás» o simplemente «el resto» tiene(n) para jóvenes profesionales con cierta formación, con cierta carrera, con cierto poder adquisitivo y con ciertas aspiraciones personales y sociales. Por momentos se trata de una obsesión casi adolescente que consiste en dilucidar cuán insertos o ajenos deben estar con respecto a su entorno y a la media naranja que tienen en frente.

Quienes nos sentimos más cerca de este grupo etario y social tenemos más chances de identificarnos con las situaciones y los diálogos planteados. En cambio, es probable que los espectadores mayores perciban en la ficción de Ade una alta dosis de ombliguismo.

No obstante, aún quienes suscriban a ese punto de vista deberán reconocerle a Everyone else sus virtudes cinematográficas: entre ellas la sobriedad narrativa y la impecable fotografía, además de las ya elogiadas actuaciones.