Cuando aclarar oscurece

Anécdota 1
Lunes a la mañana. Resumen del fin de semana en la oficina. Una compañera de trabajo cuenta que el domingo fue a tomar sol a Plaza Francia.

Estaban todos los negros metidos en una fuente que hay ahí cerca. Negros villeros…
(…)
Yo no tengo nada contra los negros de raza, los negros de África, los negros como Obama. Yo no soy racista; a los que no soporto es a los negros villeros de acá».

Anécdota 2
Lunes a la noche. Mi vecino Rico vocifera el monólogo transcripto a continuación mientras mira por televisión las imágenes del encuentro entre el Presidente electo y el Presidente saliente de los Estados Unidos.

Miralo al neeegro.
(…)
Ahí va el neeeegro.
(…)
Miralo entrar a la Casa Blanca, al neeegro.
(…)
El neeegro, en Washington.
(…)
Ahí está, con Bush.
(…)
Miralo vos, al negrito Obama.
(…)
Miralo vos al negro… en la Casa Blanca».

Anécdota(s) 3

Susanita, otro y la negritud

Llama la atención el conflicto que los argentinos suelen tener (permítanme evitar la primera persona del plural y así excluirme de esta ley idiosincrática) con la negritud. Como era de esperarse, la victoria electoral de Barack Obama dio lugar a comentarios, observaciones, aclaraciones que, de una u otra manera, revelan el pensamiento ¿oscuro? de nuestro -temible- ser nacional.